“Trabajar nos cuesta dinero”: el campo aragonés estalla por el gasoil y advierte de un paro total de siembras
Nueva jornada de movilizaciones en Aragón. Agricultores y ganaderos han vuelto a salir a la calle este 20 de marzo para denunciar el encarecimiento “insostenible” del gasóleo agrícola y de los fertilizantes, en una protesta que ha unido a las principales organizaciones agrarias.

Protestas de agricultores / Fernando González

Teruel
La concentración, celebrada en la plataforma logística de hidrocarburos de Monzalbarba, llega en un contexto marcado por la escalada de precios derivada del conflicto internacional en Oriente Medio. Según denuncian desde el sector, el gasóleo ha subido hasta un 50% en apenas 20 días, una situación que pone en jaque la viabilidad de muchas explotaciones.
El secretario provincial de ASAJA Teruel, José Cebollada, ha sido contundente: “Estamos en uno de los momentos más críticos que hemos vivido. Hay explotaciones que directamente no van a poder sembrar”.
Cebollada advierte de que los costes actuales hacen inviable el trabajo diario: “Solo en gasoil podemos gastar más de mil euros al día. Así no salen las cuentas”. Además, denuncia que los agricultores no pueden repercutir estos costes en el precio final de sus productos, lo que agrava aún más la situación.
Desde UPA Aragón, su secretario general José Manuel Rocha, apunta también a posibles prácticas especulativas en el mercado de los combustibles y fertilizantes. “Se está aprovechando la situación para disparar los precios de forma desorbitada”, asegura.
Las organizaciones agrarias reclaman al Gobierno medidas urgentes y contundentes. Entre sus principales demandas: ayudas directas al consumo de gasóleo y fertilizantes, una reducción fiscal y la intervención para frenar la especulación en el sector energético.
El malestar del campo no se limita únicamente al precio de los carburantes. Los agricultores denuncian una “tormenta perfecta” que incluye el aumento de costes, los acuerdos comerciales internacionales como Mercosur y la futura reforma de la Política Agraria Común (PAC), que podría implicar recortes y más burocracia.
El sector lanza además una advertencia clara: si no se actúa de inmediato, las consecuencias podrían ser graves. “No es que no queramos trabajar, es que no vamos a poder”, insisten. Una situación que, según subrayan, pone en riesgo la soberanía alimentaria y el abastecimiento en toda Europa.




