"Lobera me llamó en medio de una comida con los de Forestalia para preguntar por un expediente"
La nueva documentación a la que ha tenido acceso la Cadena SER relata los testimonios de los técnicos del INAGA y las supuestas presiones que sufrían por parte del ex director de este instituto, Jesús Lobera

Registro de la Guardia Civil de la sede de Forestalia en Zaragoza

Zaragoza
Comidas semanales con Forestalia, cese de funcionarios que no pasaban por el aro y hasta una reunión con la embajada de Dinamarca por el Clúster del Maestrazgo. Son solo algunos de los testimonios de los técnicos que declararon ante la Guardia Civil, que investiga la presunta trama de corrupción que obtenía permisos favorables a cambio de supuestas mordidas. Todos coinciden en que todo cambiaba cuando se trataba de esta empresa energética aragonesa.
“Era tal el descaro del director del INAGA, Jesús Lobera, que una vez me llamó cuando estaba comiendo con los de Forestalia para preguntar sobre un expediente que les afectaba”. Así de claro lo cuenta una de las técnicas del INAGA que presuntamente sufrió presiones por denegar informes ambientales en proyectos de Forestalia. Es también el caso de su jefe directo, que —según explica— fue cesado por el mismo motivo y que relata cómo las comidas del director del INAGA con Fernando Samper, propietario de Forestalia, eran semanales.
Incluso describen el "alto nivel de vida observado" de Lobera que, según su testimonio, "cambió varias veces de vehículo", siempre de alta gama. Los trabajadores cuentan cómo este directivo, sin formación técnica, asumió la firma —a veces sin pasar por ningún técnico— de los informes que afectaban a Forestalia y cómo los especialistas que lo cuestionaban se sintieron presionados y perseguidos por este motivo.
Supuestas presiones
El propio Lobera, aseguraron estos testigos en su declaración, puso como "prioridad" la resolución de estos permisos de renovables. Y para ello, supuestamente pedía a sus técnicos mayor celeridad, contrario a los plazos administrativos.
El supuesto trato de favor era tal que Lobera, según declaró uno de estos testigos, indicó mediante una orden de trabajo que todos los expedientes relacionados con las renovables tenían que ser gestionados "personalmente" por él, y que una vez pasó a sus manos, todas las resoluciones pasaron a ser positivas y todas gestionadas por empresas externas.
Al sospechar de estas irregularidades, ambos técnicos registraron en el sistema todas las modificaciones llamativas de los expedientes de esta energética, que pasaban de ser negativos a positivos, para que quedaran por escrito.




