Alfambra “tira la casa por la ventana” en la XX Edición de la Encomienda de Montegaudio
El municipio triplica su población durante un fin de semana que mezcla recreación histórica, tradición y participación vecinal
Encomienda de Montegaudio en hoy por Hoy Teruel
TERUEL
Alfambra ya vive inmersa en el siglo XII. El municipio turolense ultima los preparativos para celebrar este fin de semana la vigésima edición de la Encomienda de Montegaudio, un evento que se ha convertido en uno de los grandes atractivos de la Semana Santa en la provincia. Un acontecimiento que moviliza a todo el pueblo y que, según su alcalde, José Manuel Monferrer, supone “un impulso tremendo” para la localidad.
Las banderolas ya cuelgan de las fachadas y las jaimas se montarán a partir del jueves, dando forma a un escenario que transporta a vecinos y visitantes al medievo. La recreación coincide con los días festivos y rompe con los actos tradicionales de la Semana Santa turolense. “La gente se sigue sorprendiendo de que hagamos una recreación histórica estos días, pero somos así de curiosos”, bromea Enrique Gonzalvo, presidente de la asociación Montegaudio.
El programa arranca el jueves con actividades infantiles y la apertura de la taberna medieval, pero será entre el viernes y el sábado cuando el ritmo sea más intenso. Para esta edición, aseguran sus organizadores, “se ha tirado la casa por la ventana”: zonas infantiles, talleres de cerámica, lectura de romances tradicionales, bailes medievales con grupos invitados de Zaragoza y Castellón, y un torneo de órdenes militares que llenará de público la plaza de Toros.
El sábado volverá a ser el día grande, con el tradicional almuerzo de migas, el desfile de órdenes militares y el esperado brindis por el comendador. Este año, el reconocimiento recae en Enrique Pascual Gonzalvo, muy ligado a la vida cultural y festiva del municipio. El propio alcalde destaca que “está en todos los vídeos, en todas las actividades; es una persona que siempre ha estado ahí”. Por la tarde se celebrará su nombramiento oficial en la iglesia de la Asunción, en un acto emotivo acompañado por música en directo.
No faltarán tampoco dos escenas ya icónicas: la revisión y concurso de jaimas, con premio incluido, y la subida nocturna al castillo iluminada por antorchas, este año grabada con drones para dejar constancia de una imagen que siempre impresiona. La jornada culminará con la tradicional plantada del chopo en la plaza, un rito de paso para los quintos y quintas del pueblo. “Es el símbolo de que dejan de ser niños”, explica Monferrer.
La previsión meteorológica es favorable y en Alfambra confían en repetir —o superar— el ambiente de ediciones anteriores. La vigésima Encomienda de Montegaudio promete cuatro días de actividad ininterrumpida en los que el pueblo se vuelca de lleno. “Os esperamos por allí”, dicen sus organizadores, que llevan todo el año preparando una edición que quiere ser especial.