Miles de tambores rompen el cierzo y laten al unísono en la Ruta del Bajo Aragón
Vecinos y visitantes abarrotan las plazas de siete pueblos en una tradición que es Patrimonio de la UNESCO
Romper la hora en Albalate del Arzobispo / A.Zurita
Zaragoza
La magia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad volvió a sentirse anoche bajo el cielo del Bajo Aragón, Bajo Martín y Andorra–Sierra de Arcos. El estruendo más universal de la tierra turolense regresó con fuerza renovada, uniendo a miles de tamborileros en un rito que trasciende fronteras: el momento de Romper la Hora.
Este año, el sentimiento se repartió entre las plazas de Albalate del Arzobispo, Alcorisa, Andorra, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén, que vibraron al unísono cuando el reloj marcó la medianoche.
El ambiente previo al estallido fue una mezcla perfecta de nervios, fervor y miradas que lo decían todo. Desde los balcones y a pie de calle, alcaldes y autoridades, visiblemente emocionados, dieron la señal esperada. Bastó un gesto —un bastón de mando, una corneta, el sonido del “campanico” o un simple pañuelo— para que el estruendo coordinado hermanara a todos los presentes.
Tras el estallido inicial, la noche dio paso a momentos más íntimos. Híjar, Albalate y Urrea se llenaron de las melodías de Despertadores y Rosarieros, que anunciaban el comienzo de las procesiones. En Samper, la multitud formó filas para subir al Calvario y acompañar el descenso de las imágenes. En Andorra, una hilera de antorchas iluminó el camino hacia San Macario, escoltando al Cristo de los Tambores.
Mientras tanto, Alcañiz mantenía su tradicional recogimiento con la Procesión del Silencio, cediendo hoy el protagonismo a Calanda, que vivirá su gran instante este Viernes Santo al mediodía, de la mano de Antonio Resines.