Jesús Cortés, policía nacional en Zaragoza: "Estamos viendo alumnos vapeando incluso en mitad de clase"
Los centros educativos y la Policía Nacional refuerzan la prevención ante el auge del vapeo en edades cada vez más tempranas
Zaragoza
El fenómeno del vapeo entre menores preocupa cada vez más a docentes, familias y autoridades. Lo que hace unos años parecía limitarse a patios y baños de institutos ha dado un paso más: el consumo se está introduciendo dentro de las aulas, incluso durante horario lectivo. Así lo ha confirmado la Policía Nacional en el programa Hora 14 Aragón.
Jesús Cortés, agente de participación ciudadana de la Policía Nacional en Zaragoza, explica que esta tendencia ha crecido “especialmente durante el último curso”. Las señales saltaron cuando docentes empezaron a comunicar que detectaban vapeo en plena clase, algo que los propios agentes han llegado a presenciar durante sus charlas preventivas en los centros educativos.

El fenómeno llega a los 11 y 12 años
Aunque el problema se concentra en adolescentes, los centros de Primaria también perciben ya la curiosidad creciente de los estudiantes más jóvenes. Carmela Sauras, directora del Colegio Guillermo Fatás de Zaragoza, señala que alumnado de quinto y sexto curso empieza a mostrar interés por estos dispositivos durante conversaciones o talleres. “No tienen acceso directo a los aparatos por su edad, pero la curiosidad ya está ahí”, señala.
Vapeadores con colores llamativos y sabores dulces: la puerta de entrada
Cortés explica que estos dispositivos resultan especialmente atractivos por su diseño. “Huelen bien, saben bien y muchos tienen dibujos infantiles. Todo contribuye a banalizar los riesgos”, dice. A ello se suma la presión social entre iguales y la falta de información real sobre los efectos nocivos.
La Policía Nacional señala dos vías principales de acceso. La mas habitual es la compra por Internet, donde muchas webs no verifican la edad del comprador. Por otro, las máquinas expendedoras sin control. Esto les permiten adquirir dispositivos que superan ampliamente los límites legales.
Los agentes han detectado vapeadores con hasta 40.000 caladas, equivalentes a unas 60 cajetillas de tabaco, y niveles de nicotina muy superiores a los regulados. Además, se han identificado casos de alumnos que compran online para revender a compañeros, e incluso adultos ajenos al centro que acuden a recreos o salidas para venderlos.
Respuesta educativa: prevención, coordinación y trabajo con familias
Desde los centros, la estrategia pasa por la prevención en múltiples niveles. Pasan por los programas de convivencia, la acción tutorial con alumnado y familias, proyectos de educación para la salud como “Vivencias Saludables” o la colaboración con agentes externos, como la Policía Nacional a través del Plan Director
Sauras recalca la importancia de transmitir confianza. “Los centros educativos son lugares seguros. Las familias deben confiar en el trabajo conjunto para educar en salud”, finaliza.
Por su parte, el agente Jesús Cortés insiste en la necesidad de reforzar la información y la regulación, especialmente ante la facilidad de acceso en Internet y la influencia de contenidos en redes sociales.
Europa alerta de que casi la mitad de los vapeadores consumidos en España provienen del mercado ilegal, y estudios recientes muestran que el vapeo entre jóvenes de 14 a 18 años sigue aumentando, mientras otras sustancias descienden. “Prevención, concienciación y regulación son fundamentales para proteger a los menores”, concluye el agente.
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Los centros educativos y la Policía Nacional refuerzan la prevención ante el auge del vapeo en edades cada vez más tempranas




