Greenpeace califica de “exquisita” la declaración de impacto ambiental del Nudo Mudéjar y reprocha a Endesa su intención de recortar a la mitad el proyecto renovable
La portavoz de energía de este organismo le recuerda a Endesa que "tiene obligaciones tanto con la población como con el medio ambiente"

Greenpeace califica de “exquisita” la declaración de impacto ambiental del Nudo Mudéjar y reprocha a Endesa su intención de recortar a la mitad su proyecto renovable
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Zaragoza
Greenpeace España avala la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto renovable de Endesa en Andorra al considerarla “especialmente exquisita”, detallada y orientada a garantizar una protección real de la biodiversidad y del territorio.
La organización ecologista, que lleva más de tres décadas reclamando el cierre de la térmica y un desarrollo renovable respetuoso, destaca que la resolución ambiental fija con claridad qué puede y no puede hacerse, y marca límites “de agradecer” para garantizar un despliegue compatible con una transición justa.
Sin embargo, muestra su sorpresa por la reacción de Endesa, que ha anunciado que solo desarrollará aproximadamente la mitad de la potencia renovable que la DIA permite finalmente.
La portavoz de Energía de la organización, Sara Pizzinato, reprocha en Radio Zaragoza a la compañía su falta de responsabilidad. Ha recordado que Endesa explotó la térmica durante 30 años y ganó el concurso de Transición Justa, por lo que, afirma "tiene obligaciones tanto con la población como con el medio ambiente".
Pizzinato ha subrayado que "las condiciones ambientales no justifican el recorte anunciado por la empresa" y recuerda que, si Endesa renuncia, otras compañías o incluso proyectos "podrían asumir el desarrollo de los megavatios no ejecutados". Aunque el proceso sería más lento, insiste en que existen alternativas y que el territorio no debe quedar bloqueado.
La portavoz también contextualiza esta situación en un escenario energético complejo, marcado por la dependencia de combustibles fósiles y por debates como la prolongación de la vida de las nucleares, que, según Greenpeace, desincentivaría nuevas inversiones renovables. Por eso la portavoz ha reclamado acelerar una transición energética que sea justa, verde y coherente con los desafíos climáticos y geopolíticos actuales.




