Los precios se mantienen en el Mercado Central pese a la incertidumbre internacional
Los comerciantes resisten por ahora la presión de costes, pero advierten que si la tensión global se prolonga, las subidas llegarán al consumidor
Hoy por Hoy Zaragoza y el Mercado central (06/04/26)
Zaragoza
En plena vuelta de las vacaciones y con un mes cumplido desde el estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán, muchos consumidores esperaban ya notar un nuevo golpe en la cesta de la compra. Sin embargo, en el Mercado Central de Zaragoza —uno de los mejores termómetros para medir el pulso real de la alimentación— los precios se mantienen, “al menos de momento”. “Todavía no hemos tenido que repercutir ninguna subida al cliente”, explica Fernando Benito, gerente del Mercado Central, que reconoce que la situación podría cambiar en los próximos meses dependiendo de la evolución de los costes agrícolas y energéticos. “No sabemos lo que pasará, pero hoy por hoy no se ha trasladado ninguna subida”.
La alimentación, un 40% más cara desde 2021
La preocupación de los consumidores es comprensible: desde 2021, los alimentos se han encarecido alrededor de un 40%, el doble que el conjunto del coste de la vida. Productos básicos como aceite de oliva, pasta o harina acumulan subidas superiores al 50% en los últimos doce meses.
Pese a ello, la cadena de suministro local —sobre todo en frutas y verduras— continúa amortiguando el impacto. “Trabajamos con producto de proximidad y compra diaria. Lo que llega del entorno de Zaragoza aún no refleja un aumento”, señala Benito.
En esta ocasión, además, no se ha producido el efecto “acopio” que sí se vivió al inicio de la guerra de Ucrania.Los detallistas del Mercado Central constatan que la clientela compra igual que antes, sin miedo a un desabastecimiento. “No hay sensación de alarma”, recalca el gerente.
La carne, el producto más tensionado
La tranquilidad no es igual en todos los sectores. En la carnicería Maestros del Corte, su responsable, Antonio, reconoce que determinados productos viven una situación límite. Especialmente el ternasco de Aragón:“En tres años estamos pagando casi el triple por un cordero”, explica. Un animal de 10 kilos que antes costaba 64 euros más impuestos se sitúa ahora en torno a 170 euros.
El encarecimiento no se debe tanto al conflicto internacional como a la propia estructura interna del sector: menos ganaderos, mayor coste de producción, subida salarial y un mercado tensionado por factores estacionales y culturales. A ello se suma un periodo especialmente intenso: Pilar, Navidad, Ramadán, Semana Santa, Pascua rumana y la próxima Fiesta del Cordero, lo que ha evitado cualquier bajada de precios. En el caso de la ternera, la subida en origen ronda el 30% en dos años. Por el contrario, cerdo y pollo se mantienen como alternativas más económicas.
A pesar de que la frase “qué cara está la vida” sigue presente en cualquier conversación entre mostradores, la sensación general es que los precios se están conteniendo. El índice subyacente de alimentación se situó en marzo en el 2,7%, lejos de los repuntes del 10% o 12% registrados en crisis anteriores.
Aun así, el mensaje de los comerciantes es claro: calma ahora, incertidumbre mañana. Todo dependerá de cómo evolucionen los costes agrícolas, energéticos y logísticos en los próximos meses.
El Mercado Central como escuela
La dirección del mercado insiste también en la necesidad de educar a las nuevas generaciones en el consumo responsable y en el comercio de proximidad. Cada semana, grupos de escolares visitan los puestos para aprender a pedir, identificar productos y relacionarse con los detallistas, una iniciativa que busca asegurar la continuidad del modelo de mercado tradicional.