Sociedad

"Con esperanza" reciben las ventanas del Mercado Central sus detallistas

El consejero de Economía, Transformación Digital y Transparencia, Carlos Gimeno dice que llegan años tarde.

El Mercado Central ya empieza a tener ventanas

La instalación de los 126 ventanales del Mercado Central de Zaragoza, una actuación pendiente desde la reforma integral de 2018, quedará finalizada en aproximadamente un mes. Con ello, el Ayuntamiento de Zaragoza resolverá de forma definitiva una carencia histórica del equipamiento municipal, mejorando el confort climático, la seguridad y la eficiencia energética del edificio.

Tras la colocación de un módulo de prueba a finales de 2025 —paso previo imprescindible para la fabricación del resto del cerramiento— la empresa adjudicataria, Obras Especiales Edificación e Infraestructuras SAU (OBENASA), ha iniciado esta semana la fase definitiva de los trabajos.

Actualmente, las labores se concentran en el lateral del trazado del tranvía, donde a finales de esta semana estará colocado cerca de un tercio del cerramiento, con unos 40 vidrios instalados. A lo largo del mes se añadirán otros 23 ventanales más. A partir del lunes 13 de abril, la instalación se irá alternando con el lado opuesto del edificio, correspondiente al muelle del mercado. De forma paralela, la empresa está ejecutando la instalación eléctrica que permitirá la apertura y cierre motorizado del sistema.

Los detallistas del Mercado Central dicen sentirse esperanzados con esta obra y poder, de esta manera, dejar de pasar frío en invierno y calor en verano.

Conforme al calendario marcado, la obra estará concluida a principios del próximo mes de mayo. El proyecto cuenta con una inversión municipal de 1.151.795,33 euros y se desarrolla en el claristorio, la parte superior del mercado. Desde el Ayuntamiento se ha priorizado en todo momento la minimización de molestias para garantizar el normal funcionamiento de la actividad comercial, sin afecciones ni para los detallistas ni para los clientes.

El consejero de Economía, Transformación Digital y Transparencia, Carlos Gimeno, ha destacado que esta fase final “demuestra que el Gobierno de Natalia Chueca cumple con sus promesas”. Gimeno ha subrayado que se trata de “la solución definitiva a un problema que venían sufriendo desde 2018 tanto los profesionales del mercado como los cerca de tres millones de personas que lo visitan o compran en él cada año”. Además, ha añadido que la actuación permitirá “comprar de forma más cómoda, mejorar la seguridad del edificio gracias al sistema automático de cerramiento y ventilación y ganar en eficiencia energética”.

Un sistema avanzado de confort, eficiencia y seguridad

El proyecto contempla la instalación de 126 ventanas motorizadas a lo largo de 252 metros lineales, que se abrirán de forma automática en función de las necesidades del edificio. Este sistema beneficiará a los usuarios del Mercado Central en sus 6.806 metros cuadrados de superficie.

El nuevo acristalamiento permitirá regular la temperatura interior y poner fin a la pérdida de calor que se produce especialmente en invierno, uno de los principales focos de consumo eléctrico del edificio hasta ahora. Los ventanales, fabricados en vidrio con carpintería de aluminio, se están colocando por la parte exterior del inmueble.

La seguridad es otro de los aspectos clave de la intervención. El sistema de apertura automática estará conectado tanto a la central de detección de CO₂ como a la de incendios, de modo que las ventanas se abrirán automáticamente en caso de aumento de dióxido de carbono o presencia de llamas. Los sensores de CO₂ estarán situados a una altura aproximada de dos metros.

Un edificio histórico protegido

El Mercado Central Lanuza es uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio arquitectónico de Zaragoza. Declarado Bien de Interés Cultural hace 46 años —declaración actualizada en 2002—, es un destacado ejemplo de la arquitectura en hierro de finales del siglo XIX.

El edificio fue proyectado por el arquitecto Félix Navarro Pérez en 1895 y finalizado en 1903, con una cuidada ejecución artesanal que refuerza su valor decorativo. Su estructura de hierro fundido y laminado se organiza en una planta rectangular basilical de tres naves, perfectamente adaptada a su función.

La última gran rehabilitación fue dirigida en 2020 por el arquitecto José Antonio Aranaz. Con el nuevo cerramiento del claristorio, el Ayuntamiento de Zaragoza da un paso más en la conservación, modernización y mejora funcional de uno de los espacios públicos más queridos y visitados de la ciudad.