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El molino gigante que desafía al viento en Malanquilla

Una joya histórica en la comarca de Calatayud que invita a viajar al pasado cerealista de Aragón

A Vivir Aragón: Malanquilla

Zaragoza

Malanquilla se ha convertido en un pequeño rincón quijotesco en la comarca de Calatayud gracias a su molino de viento, considerado el más grande de la Península Ibérica y auténtico emblema del municipio. Este singular elemento patrimonial, puede visitarse gracias al trabajo voluntario de la asociación cultural Malanquilla Rechita.

Con una torre de 9 metros de altura, 12,65 metros hasta la punta de la caperuza y un perímetro de 22,20 metros, el molino es conocido popularmente como “el macho de los molinos”. Se trata del único molino de viento que se conserva en Aragón junto a otro restaurado en la provincia de Teruel, aunque históricamente existieron muchos más repartidos por localidades como Luna, Tabuenca, Sestrica, Bujaraloz o Torralba de Ribota.

Según explica Ana Martínez, miembro de Malanquilla Rechita, el origen documentado del molino se remonta a 1567, cuando aparece mencionado en las posesiones de una capellanía. Posteriormente, en 1665, existen documentos que reflejan ingresos procedentes de su actividad. El molino estuvo en funcionamiento, como mínimo, hasta 1733, cuando comenzó su declive tras permitirse a los vecinos de Malanquilla utilizar un molino hidráulico en la ribera del río Manubles. Con el paso del tiempo, la instalación acabó en ruinas.

Un largo camino hacia la restauración

La recuperación del molino fue un proceso largo y complejo. Los primeros pasos se dieron en 1976, con la creación de un grupo de trabajo impulsado por el programa de TVE Misión Rescate. En 1977, el proyecto obtuvo el primer premio nacional, aunque la restauración no pudo acometerse de inmediato por falta de financiación.

Durante años, se sucedieron campañas populares y aportaciones privadas, incluso con la colaboración de figuras destacadas como Montserrat Caballé, Víctor Ullate o Paco Martínez Soria. Finalmente, la Diputación Provincial aportó los fondos necesarios y la primera piedra se colocó en 1981, aunque la restauración definitiva no se completó hasta la década de los noventa.

Desde entonces, el molino ha sufrido diversos daños provocados por el cierzo, especialmente debido a su ubicación a 1.050 metros de altitud, lo que ha obligado a realizar nuevas intervenciones, la más reciente en 2020, financiada por el ayuntamiento. La inauguración oficial tuvo lugar el 21 de agosto de 2010.

Visitas guiadas y proceso de musealización

Actualmente, el molino se encuentra en proceso de musealización, incorporando elementos vinculados a la molienda tradicional, como antiguas medidas de grano o la identificación de los vientos según la orientación de sus ventanas. Las visitas guiadas, a cargo de tres voluntarias —Ana, Mariluz e Isabel—, permiten conocer tanto el funcionamiento como la historia del edificio.

Las visitas pueden concertarse por teléfono o WhatsApp en el 642 500 930, o a través de la web del Ayuntamiento de Malanquilla. No se exige un número mínimo de visitantes y el aforo máximo es de 15 personas, debido al espacio interior y a la maquinaria conservada. El precio simbólico es de 2 euros, destinados al mantenimiento del molino.

Desde la asociación destacan el valor del voluntariado y el apoyo del ayuntamiento para conservar este patrimonio único. Un molino que transporta a vecinos y visitantes al corazón de la historia rural aragonesa.