La falta de mano de obra ahoga a sectores clave en Aragón y golpea con más fuerza al medio rural
Hostelería, construcción, agricultura, transporte, sanidad, TIC y energías renovables alertan de un déficit creciente de trabajadores, un problema que centra el debate en Smopyc
Hxh Falta mano de obra
Zaragoza
La falta de mano de obra se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella del mercado laboral en Aragón. Sectores estratégicos como la hostelería, la agricultura, el transporte, la sanidad, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las energías renovables y, cada vez de forma más evidente, la construcción, tienen serias dificultades para encontrar trabajadores.
Un problema que afecta a las grandes ciudades, pero que se agrava en el medio rural, donde al envejecimiento demográfico se suman la falta de vivienda, de transporte y la escasa percepción de futuro profesional. “La demanda de la mayoría de las empresas con las que hablamos es la misma: falta mano de obra”, señala Mario Latorres, alcalde de Monreal del Campo, que alerta de un vacío estructural en el mercado de trabajo local.
El sector de la construcción es uno de los más afectados. Coincidiendo con el arranque de la 20ª edición del Salón Internacional de Maquinaria de Obras Públicas, Construcción y Minería (Smopyc), en Feria de Zaragoza, empresas e instituciones reconocen que el reto ya no es solo vender o hacer contactos, sino captar talento. “Hay que sembrar ese interés por el sector, desde quienes pueden formarse como gruistas hasta ingenieros”, explica Arantxa Morquecho, jefa del área industrial de Feria de Zaragoza.
El contexto no ayuda. A la escasez de trabajadores se suma el encarecimiento de los materiales, agravado por el conflicto en Irán, con subidas de precios que ya superan el 30% en productos como el asfalto, estrechamente ligado al precio del petróleo. Aunque por el momento no hay obras paralizadas, el aumento de costes amenaza la viabilidad económica de algunos proyectos. “Hace falta vivienda, pero no somos capaces de producir las que se necesitan”, resume Álvaro Consa, de Plaza 14, quien apunta a un desequilibrio creciente entre la demanda de promotoras y la capacidad real de las empresas constructoras para ejecutar nuevas obras.
Desde el sector se insiste en que la solución pasa por un profundo proceso de transformación. “No es solo un problema de condiciones laborales, es un cambio de modelo”, defiende Juan Carlos Bandrés, presidente de la Federación de Empresas de Constructores de Aragón, que apuesta por la industrialización, la innovación y la mejora de la productividad sin encarecer el precio final de la vivienda.
Mientras tanto, ferias de empleo en comarcas como Cinco Villas o Calatayud confirman la tendencia: las empresas acumulan vacantes sin cubrir y cada vez son más las que acuden a estos encuentros en busca de un talento que escasea. Un problema de primer orden que ya condiciona el presente y el futuro del desarrollo económico en Aragón.