La localidad chilena de Iquique y Huesca fortalecen sus lazos, unidos por San Lorenzo

Rodrigo Malagarriga con su esposa junto a miembros de Huesca Cuna de San Lorenzo, en el Casino de Huesca

Huesca
El dirigente social y deportivo iquiqueño Rodrigo Malagarriga, acompañado de su esposa Eugenia Palacios, cursó visita a Huesca con el objetivo de profundizar los vínculos culturales y espirituales que unen a ambas ciudades a través de la figura de San Lorenzo, patrón compartido. La visita fue organizada por la Asociación Cultural “Huesca, Cuna de San Lorenzo”, con la colaboración de Antonio Cossio, embajador de la entidad oscense en Chile.
Su presidente, Javier Monsón, destacó la relevancia del encuentro:
“Agradezco a cuantos han colaborado para que esta visita dejará una impronta imborrable en nuestros amigos chilenos, destacados representantes del movimiento ciudadano de tan bella ciudad. Sin duda, atraerán a muchos compatriotas que vendrán a Huesca en lo sucesivo. Siempre es fiesta cuando recibimos a nuestros hermanos en San Lorenzo”.
Durante su estancia, el matrimonio visitó los principales hitos laurentinos, quedando especialmente conmovidos por el Santuario de Loreto, considerado la cuna espiritual del diácono oscense.
“Visitar Loreto es comprender el corazón de una tradición que une a nuestros pueblos más allá de la distancia”, señaló Malagarriga. “Nos llevamos el compromiso de seguir estrechando este lazo y de proyectarlo hacia otras comunidades del mundo que veneran a San Lorenzo”.
Aunque no estaba prevista una reunión oficial, sí se produjo un encuentro informal con la alcaldesa de Huesca, quien dio la bienvenida a los invitados y departió con ellos durante unos minutos. En esta conversación también se abordaron brevemente otros asuntos relacionados con los proyectos que la asociación desarrolla en la ciudad.
La devoción a San Lorenzo es uno de los pilares culturales de Iquique y su zona de influencia, un territorio que roza los 400.000 habitantes. Cada 10 de agosto, miles de peregrinos acuden al Santuario de San Lorenzo de Tarapacá, donde se conserva la única reliquia del santo en América Latina, llegada desde Huesca en 1985.
La visita busca proyectar este hermanamiento espiritual y cultural hacia una red laurentina internacional, integrando a comunidades devotas de los cinco continentes. Huesca y Roma serán los referentes del legado laurentino en el mundo.




