Paco Rodilla, portavoz del sindicato médico: “No estamos dispuestos a ceder en nuestras reivindicaciones”
Los médicos de Teruel intensifican las protestas con una huelga a dos bandas contra Aragón y el Gobierno central


Teruel
Los médicos aragoneses, y en especial los de la provincia de Teruel, han vuelto a salir a la calle en la que ya es la mayor movilización del colectivo hasta la fecha. La protesta se desarrolla en dos fases: durante esta semana, las acciones se dirigen contra el Gobierno de Aragón, mientras que la próxima lo harán contra el Ministerio de Sanidad.
El portavoz del sindicato médico en Teruel, Paco Rodilla, ha explicado que la huelga es “la manifestación de un fracaso negociador”, denunciando la negativa de la Consejería de Sanidad a sentarse a dialogar con los facultativos aragoneses. “Dicen que esto será una catástrofe, pero tampoco hacen nada por evitarlo”, ha señalado.
Rodilla considera insuficiente el argumento del Ejecutivo autonómico de encontrarse en funciones. “Hace meses firmaron acuerdos con otros sectores y recientemente han aprobado medidas educativas, pero no negocian con los médicos”, critica. Esta falta de diálogo, asegura, está provocando una fuga constante de profesionales hacia otras comunidades o hacia la sanidad privada.
Reivindicaciones: igualdad con el resto de España
Las principales demandas del colectivo pasan por mejorar las condiciones laborales y retributivas. Entre ellas, destacan la revisión del precio de las guardias, el reconocimiento de la carrera profesional —incluyendo el periodo MIR— y el cumplimiento de acuerdos en Atención Primaria.
“Se resume fácilmente: queremos igualar nuestras condiciones a las del resto de comunidades autónomas”, explica Rodilla. Según denuncia, Aragón compite “en inferioridad”, lo que dificulta atraer y retener especialistas. Como ejemplo, relata el caso reciente de un oftalmólogo que rechazó una plaza en Teruel para quedarse en Burgos por mejores condiciones.
Déficit de profesionales y listas de espera al alza
La situación sanitaria en la provincia continúa siendo delicada. Aunque algunas plantillas están completas sobre el papel, las reducciones de jornada y la falta de sustituciones provocan un déficit real de profesionales. Esto se traduce en sobrecarga laboral y aumento de las listas de espera.
Especialmente preocupante es la falta de pediatras en varias zonas, lo que ha obligado a derivar pacientes al Hospital Obispo Polanco. Allí, según el sindicato, los especialistas están realizando un “tremendo esfuerzo” para reducir los tiempos de atención.
Las listas de espera quirúrgicas y para consultas con especialistas siguen creciendo. Aunque la Consejería atribuye esta situación a la huelga, Rodilla insiste en que “la responsabilidad última es de las administraciones”, tanto autonómica como central.
Servicios mínimos “abusivos” y judicializados
El sindicato también critica los servicios mínimos impuestos durante la huelga, que califican de “abusivos”, al superar en algunos casos el 60% de la plantilla. Esta situación ya fue llevada a los tribunales en convocatorias anteriores, aunque aún se está a la espera de una resolución judicial.
Verano con incertidumbre y riesgo de externalización
De cara a los próximos meses, el colectivo muestra una gran preocupación. Con plantillas ajustadas y el periodo vacacional a la vuelta de la esquina, temen que se repitan los problemas del verano pasado, especialmente en especialidades como ginecología o anestesia.
Además, denuncian el creciente recurso a la externalización de servicios sanitarios. “Los precios que se pagan a empresas privadas no tienen nada que ver con lo que reciben los profesionales de la pública”, subraya Rodilla.
Dudas sobre el nuevo hospital
El futuro del nuevo hospital de Teruel también genera incertidumbre. Aunque la Administración mantiene su compromiso de apertura, desde el sindicato dudan de que esté plenamente operativo en los plazos previstos. “Una cosa es hacerse la foto y otra trasladar todos los servicios”, apunta el portavoz.
Mientras tanto, las movilizaciones continuarán con concentraciones diarias a las puertas del Hospital Obispo Polanco, en un intento de visibilizar el malestar del colectivo y exigir soluciones urgentes para la sanidad pública en Aragón.




