Innovar para cuidar el planeta: Zaragoza ha puesto el foco en la sostenibilidad desde el espacio hasta el barrio
El espacio SER Sostenibles en Hoy por Hoy Zaragoza ha recorrido en el Día de la Innovación ejemplos globales y locales que han demostrado que cambiar el punto de vista también ha sido innovar

Zaragoza
El Día de la Innovación se ha convertido en Hoy por Hoy Zaragoza en una invitación a repensar los grandes retos ambientales desde otra perspectiva. En el espacio SER Sostenibles, Guillermo Orduña ha planteado que innovar no siempre ha significado inventar algo completamente nuevo, sino que muchas veces ha consistido en cambiar el punto de vista para entender mejor los problemas y afrontarlos con más inteligencia colectiva.
La reflexión ha comenzado mirando literalmente a la Tierra desde fuera. La misión Artemis ha permitido, por primera vez, que cuatro astronautas hayan viajado tan lejos como para rodear la Luna y observar el planeta desde la distancia. Más allá de los objetivos científicos, Orduña se ha quedado con la imagen de los astronautas fotografiando la Tierra con fascinación y con una frase reveladora: “Vistos desde fuera, ustedes son una tripulación única”. Una idea que ha servido para subrayar que los más de ocho mil millones de habitantes del planeta han compartido un espacio común, frágil y singular, en un rincón del universo.
Desde esa mirada global, la sección ha bajado a ejemplos concretos de innovación con impacto ambiental. Uno de los más destacados ha sido el trabajo de The Ocean Cleanup, una organización nacida en Holanda que ha tenido como objetivo retirar plásticos del océano mediante sistemas autónomos. En 2025 ha conseguido retirar 25 millones de kilos de residuos, incluidos microplásticos de apenas un milímetro. Un logro relevante que, sin embargo, ha evidenciado una contradicción: mientras se ha limpiado el mar “a cucharaditas”, el vertido de plástico ha seguido entrando a ritmo de camiones enteros. De ahí que se haya insistido en la necesidad de mejorar la recogida, el reciclaje y la inversión en infraestructuras, especialmente en países que aún no han contado con sistemas básicos de gestión de residuos.
La segunda innovación ha sido tan sencilla como poderosa. Orduña ha recordado la idea del brasileño Alfredo Moser, quien en 2002 ha logrado iluminar viviendas introduciendo botellas de plástico llenas de agua y lejía en los techos. Ese sistema ha permitido generar una luz equivalente a una bombilla de 55 vatios durante el día y ha llegado, a través de una fundación, a más de 140.000 hogares en 15 países. Un ejemplo de cómo el talento y el conocimiento científico han resuelto problemas enormes sin grandes inversiones.
El recorrido se ha cerrado con iniciativas más cercanas. En la Universidad de Zaragoza se han desarrollado proyectos como PIRTIC, que ha estudiado la evolución de las garrapatas en el Pirineo debido al cambio climático, o LIVA, que ha buscado transformar residuos agrícolas en piensos y productos de mayor valor. Además, Zaragoza ha seguido avanzando en su objetivo de ser climáticamente neutra en 2030, dentro de la misión europea de cien ciudades. Entre los proyectos ha destacado Neutralpath, que ya ha probado en el Actur sistemas de biomasa y energía solar para climatizar y abastecer hogares.
La conclusión ha sido clara: la innovación ha pasado por cambiar la mirada, actuar a escala global y local, y entender que cuidar el planeta ha sido, y sigue siendo, una tarea compartida.




