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Hoy por Hoy Zaragoza
Historia

La Zaragoza Inmortal de Daniel Aquillué

El historiador ha presentado un libro que recorre más de 2.000 años de historia local y que incorpora por primera vez escenas de ficción para acercar la vida cotidiana del pasado al lector

Entrevista Daniel Aquillué

Zaragoza

Zaragoza ha vuelto a mirarse al espejo de su pasado con la publicación de Zaragoza, ciudad inmortal, el nuevo libro del historiador y divulgador Daniel Aquillué. El autor ha presentado la obra en el programa Hoy por hoy Zaragoza, donde ha explicado las claves de un volumen que propone una lectura accesible y personal de más de dos milenios de historia urbana.

Aquillué ha recordado que el título del libro no es metafórico. “Es un título real, concedido en 1908 por Alfonso XIII en el centenario de los Sitios”, ha señalado, en referencia al reconocimiento otorgado a la ciudad por su resistencia durante la Guerra de la Independencia. Un calificativo que se suma a otros honores históricos y que, según el autor, conecta distintos momentos decisivos de la trayectoria zaragozana.

El libro arranca con un elemento tan cotidiano como identitario: el cierzo. Aquillué ha explicado que la primera referencia documentada al viento aparece ya en el año 195 a. C. y que su presencia sirve como hilo conductor para enlazar la Zaragoza actual con la Caesar Augusta romana. “Si sobrevivimos al cierzo, sobrevivimos a todo”, ha afirmado, subrayando su valor simbólico como rasgo de carácter colectivo.

A lo largo de las páginas, el autor ha recorrido desde la ciudad romana y la Zaragoza andalusí —que en el siglo XI llegó a rondar los 40.000 habitantes— hasta la ciudad ilustrada del siglo XVIII y los grandes traumas del XIX. Aquillué ha reconocido que la selección de episodios “ha sido una auténtica locura”, pero necesaria para condensar una historia “riquísima” en apenas 300 páginas. “No es un libro académico, es una síntesis para todo el mundo”, ha precisado.

Una de las principales novedades de la obra es la incorporación de breves relatos de ficción histórica al final de cada capítulo. El autor ha explicado que con estas escenas ha querido situar al lector “a ras de suelo”, en la Zaragoza de cada época. Personajes como el cronista Faustino Casamayor permiten asomarse a la vida cotidiana, los rumores y los pequeños acontecimientos que no siempre aparecen en los grandes relatos históricos.

Aquillué también ha destacado la importancia de la arqueología urbana y de los recientes hallazgos vinculados al entorno del río Huerva. Ha lamentado que en ocasiones no se planifique lo suficiente y ha defendido la necesidad de proteger un patrimonio que sigue aflorando bajo las obras contemporáneas, desde barrios andalusíes hasta posibles restos romanos.

Preguntado por la identidad zaragozana, el historiador ha huido de tópicos cerrados. Ha reconocido que hablar de un carácter inmutable es arriesgado, aunque ha admitido que la ciudad ha sido históricamente “una encrucijada de caminos”, marcada por la convivencia, no exenta de tensiones, entre culturas diversas. “Hay tantas zaragozas como personas que la habitan”, ha resumido.

Con Zaragoza, ciudad inmortal, Daniel Aquillué ha vuelto a demostrar su compromiso con la divulgación histórica y con una ciudad que, pese al cierzo y a las destrucciones, sigue conservando una memoria extraordinaria.