El ruido, el gran enemigo invisible de la salud urbana
Stop Ruido alerta de un problema de salud pública invisible y normalizado
Hoy por Hoy Zaragoza y el Ruido (29/04/26)
Zaragoza
Zaragoza se suma este año al Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido con un mensaje claro: la contaminación acústica no es solo una molestia cotidiana, sino un problema de salud pública con consecuencias graves y todavía insuficientemente abordadas.
El ruido ambiental está directamente relacionado con alteraciones del sueño, debilitamiento del sistema inmunológico y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurológicas. Sin embargo, sigue siendo uno de los factores de riesgo para la salud más invisibles y normalizados en las ciudades. Precisamente esa falta de percepción social es uno de los aspectos que se pretende combatir en esta jornada internacional.
El plan municipal, elaborado conforme a la normativa europea, establece varias Zonas de Especial Protección Acústica Especial (CEPAE) que abarcan tanto el núcleo urbano como áreas del entorno rural. Entre ellas se incluyen la denominada CEPAE Urbana —toda la ciudad desde la Z-40 hacia el interior— y otras zonas específicas al oeste, este y norte de Zaragoza, como Casetas, Garrapinillos, Montañana, Santa Isabel, Juslibol o Peñaflor. Las futuras medidas no solo afectarán al tráfico y al urbanismo, sino también a actividades de ocio y a la planificación del territorio.
Desde las asociaciones ciudadanas, el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido se vive como una oportunidad para reclamar avances más ambiciosos. Miguel Morte, presidente de la asociación Stop Ruido, advierte de que el ruido “incide de forma constante y oculta” en la vida de miles de personas, vulnerando derechos fundamentales como el descanso o la intimidad del domicilio. “Se habla mucho del ruido, pero se actúa poco. Las ordenanzas existen, pero están llenas de excepciones y, en muchos casos, no se aplican”, denuncia.
Uno de los puntos más críticos señalados por la asociación es el uso reiterado de excepciones para eventos y actividades consideradas de interés cultural o festivo. Según Stop Ruido, estas prácticas vacían de contenido las normativas y perpetúan la idea de que el ruido es un peaje asumible a cambio de actividad económica o animación urbana.
Ese argumento económico es otro de los que se ponen en cuestión en esta jornada internacional. Frente a la idea de que el ruido genera empleo y riqueza, los colectivos contra la contaminación acústica subrayan que los costes superan ampliamente a los beneficios. Estudios recientes apuntan a que las viviendas situadas en zonas con altos niveles de ruido pueden perder entre un 20% y un 25% de su valor, además del impacto en la salud, el rendimiento laboral y escolar o la degradación del comercio de proximidad.
En este contexto, el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido vuelve a situar el debate en un plano más amplio: la necesidad de una planificación urbana a largo plazo. Entre las medidas que defienden las asociaciones figuran una reorganización del transporte, la creación de zonas de ocio alejadas de viviendas, la limitación de licencias en áreas ya saturadas y la reducción temporal de horarios cuando se superen los niveles acústicos permitidos.
El reto que se abre ahora para Zaragoza es convertir los objetivos del nuevo Plan de Acción contra el Ruido en actuaciones concretas y evaluables. Mientras tanto, el mensaje que deja esta jornada internacional es contundente: el ruido no solo molesta, también enferma, y combatirlo es una cuestión de salud pública, calidad de vida y derechos ciudadanos.