Aragón prevé alcanzar entre 50 y 60 linces ibéricos en libertad en los próximos años
La Comunidad ha liberado esta semana otros dos ejemplares en Torrecilla de Valmadrid, que se suman a los ya reintroducidos en los montes del valle del Huerva dentro del proyecto de recuperación de la especie
Suelta de lince ibérico esta semana en Torrecilla de Valmadrid
Aragón podría contar con entre 50 y 60 linces ibéricos en libertad en un plazo de cuatro a seis años si se cumplen las previsiones del programa de reintroducción que impulsa el Gobierno autonómico. Dentro de este proyecto, la Comunidad ha liberado esta semana dos nuevos ejemplares, Worbi y Waka, en un cercado de adaptación situado en Torrecilla de Valmadrid (Zaragoza), paso previo a su suelta definitiva en el medio natural.
Los nuevos linces, procedentes del sur de España, se suman a otros dos ejemplares que ya fueron liberados hace dos semanas y que actualmente campean en libertad en una superficie de más de 27.000 metros cuadrados en los montes de este barrio rural de la capital aragonesa.
Según ha explicado el director general de Medio Natural, Caza y Pesca del Gobierno de Aragón, Alfonso Calvo, los nuevos ejemplares “se están comportando muy bien” tras su llegada. “Vinieron muy cansados después de recorrer casi 1.000 kilómetros desde el sur de España, pero el hábitat que han encontrado en la finca de adaptación es perfecto”, ha señalado. El cercado de presuelta, de alrededor de dos hectáreas, ofrece monte bajo, matorral y abundante alimento, condiciones que facilitan un periodo de adaptación de aproximadamente un mes.
Los montes de Torrecilla de Valmadrid fueron seleccionados tras años de estudios como un espacio idóneo para la reintroducción del lince ibérico. “El grupo de trabajo determinó que el valle del Huerva y la sierra de Alcubierre son los hábitats con mayor potencial en Aragón, por sus características de alimentación y por la baja densidad de carreteras, que son una de las principales causas de mortalidad de la especie”, ha recordado Calvo.
Mientras tanto, la primera pareja liberada, Windtail y Wynx, ya se mueve libremente por el territorio. El seguimiento realizado mediante radiotransmisores y cámaras de fototrampeo ha permitido comprobar que, especialmente el macho, ha realizado desplazamientos de más de diez kilómetros. “Son animales muy exploradores, salen a prospectar nuevos territorios y después regresan al punto de suelta”, ha explicado el director general, quien ha relatado incluso que los ejemplares llegaron a regresar por sí mismos al cercado cuando la puerta quedó abierta.
Fomento del turismo natural
El proyecto de reintroducción contempla la llegada de entre seis y diez linces al año durante al menos cuatro años. En 2026 está previsto liberar ocho ejemplares, organizados en cuatro parejas, además de posibles incorporaciones de linces procedentes de otras comunidades autónomas para reforzar la diversidad genética y evitar la endogamia. “Al final de esos cuatro años podríamos tener alrededor de unos 50 o 60 linces, porque además los animales que han llegado este año serán fértiles en un año y medio y comenzarán a criar”, ha destacado Calvo.
La presencia del lince abre también la puerta a nuevas oportunidades vinculadas al turismo de naturaleza. Aunque el proyecto se encuentra todavía en una fase inicial, el Gobierno de Aragón ya ha instalado un punto de observación en la finca de Acampo Armijo y no descarta que, en el futuro, ayuntamientos y propietarios privados impulsen iniciativas similares. “En otras comunidades como Castilla-La Mancha, Andalucía o Extremadura, el lince se ha convertido en un reclamo turístico de fama mundial. La idea es que quienes vienen de otros países europeos no tengan que recorrer mil kilómetros hasta Andújar y puedan disfrutar del lince aquí, en Aragón”, ha concluido.