El Huesca vuelve a ganar en El Alcoraz
Gaich, Ignasi Miquel y Seoane pusieron los goles azulgranas para vencer por 3-2 al Real Valladolid de Pacheta, competitivo hasta el final
Tras tres meses sin hacerlo, la SD Huesca ha vuelto a ganar en El Alcoraz. Y lo ha hecho teniendo que sufrir, con un 3-2 ante un Real Valladolid aguerrido y con peligro de principio a fin. Adolfo Gaich, Ignasi Miquel y Seoane fueron los goleadores por parte del conjunto azulgrana, quienes contrarrestaron al conjunto de Pacheta, quien no fue capaz de superar las acometidas rivales a pesar de los tantos de Gonzalo Plata y Kike Pérez.
La SD Huesca cambió por completo su cara más ofensiva, arrebatándole metros y, sobre todo, balones a un Valladolid con muchas dificultades para sujetar a los de Xisco tras la pérdida del esférico en los primeros minutos del choque. Un Huesca distinto estaba por venir y no tardó en verse cuando la precisión empezó a surtir el efecto esperado.
Y es que el Huesca se gustó desde el principio, con jugadores como Gaich, Nwakali y Marc Mateu metidos en el partido al ser conscientes de la necesidad de ganar. Y así llegó el primer tanto, en el minuto 12, cuando una jugada por banda acabaría con uno de los goles de la temporada. Un pase raso al borde de la línea de meta por parte de Ratiu permitió que Gaich se hiciese con el balón, ganándole la posición a la defensa y marcando tras un taconazo inesperado para Roberto.
De esta forma, con el primer tanto del argentino de la temporada, los azulgranas insistieron y continuaron presionando al equipo de Pacheta, siempre peligroso e incisivo través de centros y jugadas a balón parado. Sin embargo, por desgracia para ellos, Ignasi Miquel les daría de su propia medicina en el 21'. Posterior a un centro sacado en corto por Marc Mateu a Nwakali, el Nigeriano volvía a cederle el balón al extremo, quien le daba todos los honores a Seoane para colgar un balón medido y perfecto a la cabeza del central. Su remate, imparable para el meta, acabó colándose en la portería, siendo el 2-0 que hizo del Alcoraz una fiesta.
Los visitantes no cesaron en su empeño por recortar distancias. Para evitarlo, tuvo que aparecer Andrés Fernández en diversas ocasiones, aunque la más destacada fue una doble ocasión a bocajarro, ambas salvadas de forma impresionante por el experimentado guardameta cuando todos creían que sería el tercer tanto de la noche. No fue así, ni tampoco las posteriores acometidas azulgranas que podrían haber colocado el 3-0. De esta forma, el Huesca se retiraba a vestuarios tras haber mostrado una cara muy distinta, pero sobre todo positiva.
A la vuelta de vestuarios, ambos conjuntos trataron de mantener su planteamiento, siendo el Valladolid consciente de que sus balones colgados podrían hacer mucho daño en la segunda parte. Mientras tanto, el Huesca buscaba sentenciar el choque, aunque para ello tendrían que pasar muchos minutos. Concretamente, hasta el final del mismo, pues en el 63' recortarían distancias los visitantes por medio de Gonzalo Plata. El ecuatoriano aprovechaba un rechace de Andrés Fernández tras una gran parada a un disparo lejano.
El 2-1 fue mero resultado de varios minutos de dominio visitante, en los que los azulgranas perdieron por completo la posesión y todo tipo de pugnas, viéndose así obligados a achicar agua durante gran parte del tiempo. Sobre todo, tras la salida de Salvador del verde, momento en el que el Huesca se vino abajo y tuvo que soportar todas y cada una de las acometidas blanquivioletas.
En un constante correcalles y con dos equipos que no se guardaron lo más mínimo, el Huesca volvía a aprovecharse. A diferencia de en muchos otros encuentros, El Alcoraz estalló al ver cómo Seoane ponía tierra de por medio en el 81', cuando aprovechó un balón largo que la defensa rival impidió a Escriche llevarse. El centrocampista estuvo atento, quien al ver a su compañero en el suelo junto al defensa no dudó en encarar el campo rival con todo por delante para él, llegando al área contraria para acabar batiendo por bajo a Roberto.
Cuando todo parecía encarrilado hacia unos minutos finales plácidos, no fue así para un Jorge Pulido que tuvo que lidiar con la tensión de Weissman y Sergio León. Un ambiente caldeado que se acabó contagiando a gran parte de los equipos y que culminó con el 3-2 final de Kike Pérez en el 94', con un golazo desde fuera del área e imposible para Andrés.
Así, el Huesca supo sufrir para llevarse tres puntos importantísimos contra una de las mejores plantillas de la categoría. Una victoria que supone volver a ganar en El Alcoraz prácticamente tres meses después y, sobre todo, ratificar unas sensaciones más que positivas vistas ante el Almería. Solo queda pensar en el Sporting de Gijón, a quien visitará en el Molinón para buscar una nueva victoria que le siga permitiendo escalar puestos.