Jesús Sampériz, tras sufrir un intento de embestida, reclama más seguridad en carretera para ciclistas
El joven ciclista sufrió un intento de agresión en carretera el pasado jueves, en el que trataron de embestirle y amenazarle con una navaja


El desamparo que viven los ciclistas en carretera permanece intacto en el día a día. Una situación de inseguridad que, por más tiempo que pase, parece escasamente posible de solucionar. Así lo ha vivido en sus carnes Jesús Sampériz, corredor sub 23 del equipo Huesca la Magia Renault, tras haber tenido que hacer frente a dos conductores que quisieron robarle durante las últimas horas.
Eran cerca de las 19:30 horas del jueves cuando Jesús se encontraba en la carretera Pueyo-Monzón cuando los ocupantes de un coche deportivo de color verde y azulado oscuro trataron de que parase en medio de la misma. Con total desconfianza, el joven ciclista no pensó en hacerles caso en ningún momento, provocando todavía más las exigencias y el enfado del conductor y su acompañante.
La situación, tal y como revela Jesús, se complicó hasta llegar a tratar de pararle de forma agresiva. Mientras le gritaban, el copiloto trató de agarrarle sacando medio cuerpo por la ventanilla y, al no lograrlo, optaron por embestirle con el coche. Por suerte para él, fue capaz de esquivar la maniobra realizada por sus agresores, quienes incluso llegaron a amenazarle a punta de navaja desde la misma ventanilla.
“Sus intenciones parecían claramente las de robarme la bici, aunque tuvieran que tirarme a la cuneta o herirme”, explicaba el integrante del Huesca la Magia Renault, que finalmente recibió la ayuda de la Guardia Civil. Una situación que desde el propio cuerpo de seguridad le confirmaron ya había sucedido con anterioridad a otro ciclista de Monzón.
Así, siendo consciente de que la mayoría de los vehículos son respetuosos con el ciclista, Jesús Sampériz también es conocedor de que el problema de las carreteras no está solucionado. Por fortuna, su situación no ha acabado en desgracia, pero en otras ocasiones el desenlace ha resultado ser el más cruel posible. Así, una vez más, las soluciones son más escasas de lo que puede parecer.




