Actualidad

Kapuscinski

José Luis Barrio

La casualidad ha hecho que la muerte del periodista polaco Ryszard Kapuscinski me recordara que un libro suyo “Los cínicos no sirven para este oficio: sobre el buen periodismo” me sirvió hace unas semanas para realizar un artículo de opinión en esta misma sección (empatía).

Un mes después, de nuevo, la figura de Kapuscinski se me vuelve a cruzar, en esta ocasión con motivo de su fallecimiento, que ha servido para que a través de su obituario, lo haya conocido un poco más. La casualidad ha hecho que el día en el que se difunde esta luctuosa noticia el día en el que los periodistas celebramos nuestro patrón San Francisco de Sales (24 de enero).

A veces la vida tiene estas extrañas coincidencias, que hacen que pueda volver a reflexionar sobre esta profesión, ya que todos coinciden en la calidad humana de este Premio Principe de Asturias. Según dicen los que estuvieron con él y lo conocieron, con él se marcha una manera de entender el periodismo marcado por un fin social por encima de la actualidad diaria inmersa en un ritmo frenético en el que lo importante es decir lo que sea antes que otro.

Según cuentan sus amigos, Ryszard no llegaba a los sitios, se informaba y se iba, si no que se quedaba y los conocía en primera persona. Sin duda con la muerte de este periodista se va un referente a la hora de entender el periodismo como algo digno frente a una manera de malganarse o bienganarse la vida, quizás sea (aunque no lo creo) el momento de parar y reflexionar hacia dónde va la profesión, dónde el tiempo de la cerveza distendida se convierte en un tiempo de trabajo, dónde el pisar a otros está bien visto... quizás sea el momento de unión en torno a San Francisco de Sales o quizás sea el tiempo de cambio. De momento, despidamos como se merece Ryszard Kapuscinki.