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La Audiencia de Huesca condena a diez años de prisión al guardia civil que apuñaló a otro compañero

El tribunal oscense rebaja la pena solicitada por Fiscalía y acusación particular y aplica una eximente incompleta de alteración psíquica<br>

La Audiencia Provincial de Huesca ha condenado a diez años de prisión al guardia civil que asestó 13 puñaladas a otro compañero de cuartel el pasado mayo de 2020, primer día que permitieron los paseos tras el confinamiento, e hirió también a su hija menor al intentar defender a su padre de las cuchilladas.

El tribunal oscense lo condena por un delito de tentativa de asesinato con alevosía y ensañamiento y otro de lesiones y rebaja la condena solicitada tanto por la Fiscalía como la Acusación Particular y aplica una eximente incompleta de alteración psíquica. Además, se ha descartado el ingreso en un centro psiquiátrico, como solicitaba la abogada de la defensa.

El acusado deberá pagar indemnizaciones a las víctimas de 150.000 y 40.000 euros y no se podrá acercar a ellos en 25 años. La Fiscalía pedía para el autor de los hechos 12 años de prisión, mientras que la acusación particular defendía la solicitud inicial de 25 años de cárcel.

La letrada del autor de los hechos informaba que están valorando interponer un recurso de apelación, ya que entienden que la sentencia "no se ajusta a lo ininputabilidad total que reclamábamos". La abogada de la defensa dejaba claro que son conscientes de la gravedad de los hechos, pero "también estamos ante una persona gravemente enferma" que requiere de tratamiento psiquiátrico y "en el juicio se demostró que mi cliente estaba sufriendo un brote psicótico durante la agresión".  

En las sesiones judiciales del pasado febrero, el autor de las puñaladas aseguró que actuó "en defensa propia" porque la víctima, que era también su vecino, le llevaba acosando desde hacía años y achacó su comportamiento a un "complot" contra él orquestado por el Instituto Armado, en el que participaba la víctima "por orden de sus jefes", que "querían transtornar" al presunto agresor. Igualmente, reconoció que, en el momento de la agresión, llevaba más de un año sin tomar su medicación antipsicótica.

El hombre herido tuvo que ser intervenido de urgencia en el Hospital Universitario San Jorge la tarde en la que se produjo la agresión. Durante 14 días, estuvo entre la vida y la muerte y las lesiones tardaron en sanar 213 días, según datos que aportó el informe forense. En el juicio afirmó que, cuando le dio el navajazo en el cuello, se quedó inconsciente y ahí pensó que "se le iba la vida, que estaba más vivo que muerto".