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La Fiscalía rebaja de 20 a 12 años la condena de prisión para el acusado de apuñalar a un guardia Civil

El juicio ha quedado visto para sentencia y después de que Ministerio Fiscal aplicara una eximente incompleta por enfermedad mental del acusado<br>

De 20 a 12 años ha rebajado la Fiscalía la petición de prisión para el guardia civil que apuñaló hasta en 13 ocasiones a otro compañero de trabajo en mayo de 2020 en Huesca e hirió a su hija menor al intentar protegerlo. El juicio, además, ha quedado visto para sentencia.

Tras valorar las declaraciones de testigos, familiares e informes de los peritos en tres sesiones, el Ministerio Fiscal ha aplicado una eximente incompleta por sufrir el acusado una enfermedad mental y ha solicitado casi 10 años por un delito de tentativa de asesinato contra el padre y un año por lesiones para la hija. Considera, además, que debe cumplir la condena en un centro penitenciario y no psiquiátrico, como pedía la defensa.

Por su parte, el letrado de la acusación particular ha defendido su solicitud inicial, que eran 25 años de prisión por dos delitos de tentativa de homicidio hacia el padre y también hacia la hija y rechazaba la aplicación de los atenuantes. En cambio, la defensa ha solicitado una eximente completa por enajenación mental. Defendía su solicitud haciendo hincapié en que "todos los médicos especializados han coincidido en la gravedad de la enfermedad" y que en el momento en el que se produjo la agresión, "no estaba pensando de forma racional", sino con todas sus capacidades mentantables debido a este grave delirio que padecía.

En la sesión de este jueves han testificado tanto la médico como la psicóloga que atienden a ambas víctimas desde que se produjo la agresión, que sostienen que sus pacientes "no están en condiciones de recibir el alta todavía", dadas las graves secuelas morales que sufren. "Queda mucho camino por recorrer", aseguraba la psicóloga.

Por su parte, la doctora psiquiatra que atiende al acusado en la prisión de Logroño cada tres meses ha determinado que el presunto agresor sufre una esquizofrenia paranoide, además de un trastorno delirante de tipo persecutorio, como habían calificado otros especialistas. Cree que "no hay medios suficientes en esta cárcel para atender su caso".

Además, considera que la agresión se produjo bajo los efectos de "esta patología psiquiátrica" que "anuló sus capacidades". De hecho, añadía que el paciente no ha mejorado y que "sigue convencido de que se produjo el complot contra él en la Guardia Civil".

Otros de psiquiatras que atendieron al acusado aseguraban que "sentía una brutal soledad" y mucho miedo y eso se puede observar en los cuadernos que escribía. Más tarde, se trasladó en la brutal agresión hacia su compañero guardia civil. Dichos expertos en salud mental consideran que el presunto criminal es un ser muy "débil" al que "se comerían en la cárcel".