La investigación concluye que el asesinato de Rokhaya fue un feminicidio y no hubo brote psicótico
La defensa cuestionaba la capacidad de los peritos para determinar la salud mental de su defendido
La Guardia Civil concluye su investigación apuntando a que fue un feminicidio y que el acusado cometía un crimen pasional por la reiteración de las heridas proferidas en la víctima, ya que tenía más que suficientes para causarle la muerte a su exmujer en Monzón.
Los agentes valoraban, en el juicio que se sigue en la Audiencia, que Mamadou Diagne no actuaba por un brote psicótico ya que su experiencia lo corrobora puesto que la escena estaba organizada y ese es un indicio claro.
Guardia
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Además, hablaban de Rokhaya como una mujer dependiente y que había luchado por la relación, de hecho el segundo de los hijos lo tienen después de la denuncia por malos tratos de 2013. La investigación determina que la víctima no pudo defenderse ya que la mayoría de las cuchilladas fueron por la espalada y que no tuvo opción de escapar.
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Los agentes incidían en que no hay brote psicótico porque no atenta a sus hijos y lo hace delante de ellos.
La defensa basaba sus preguntas sobre la formación de los agentes en salud mental, a lo que contestaban que son criminólogos y se reafirmaban en que es un caso de libro de violencia de género. Además, aportaba la letrada un informe del Instituto de Medicina Legal donde habla de un posible trastorno. Los agentes recuerdan que no estaba diagnosticado y se reafirmaban en que el acusado se comportaba con coherencia.
La abogada de la defensa se agarraba en la pérdida de control del presunto autor del asesinato manifestado por los agentes.
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La vista oral por el asesinato de Rokhaya Diop en la Audiencia Provincial de Huesca se reanudaba con el testimonio de los policías locales de Monzón que acudían el pasado 25 de noviembre de 2018 al domicilio donde se produjeron los hechos.
Los agentes explicaban que fue el acusado Mamadou Diagne el que abrió la puerta y confesó que había matado a su exmujer , tras una discusión sobre una grave enfermedad aunque no les quedaba claro quien la tenía. Además, manifestaban que no mostraba arrepentimiento y uno de los policías reconocía el cuchillo.
Tras un receso arrancaban las pruebas periciales con los agentes de la Guardia Civil que realizaban la inspección ocular en la que observaban una gran cantidad de sangre tanto donde encontraron el cadáver como en lugares adyacentes. Además, añadían que la víctima tenía más 100 heridas según la autopsia.
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La vista se reanuda el miércoles con las pruebas periciales solicitadas por el ministerio fiscal con especialistas en salud mental y los forenses, mientras que la acusación particular pide a dos guardias civiles.
Cabe recordar que la fiscalía, acusación particular y popular solicitan una pena de prisión de 25 años para el acusado por asesinato y una indemnización de unos 500.000€ para los hijos, mientras que la defensa pide la libre absolución de su defendido ya que sufría un trastorno mental y en caso de condena pida que sea por homicidio y que la cumpliera en un centro psiquiátrico.
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