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Las obras de la variante de Sabiñánigo avanzan con la previsión de acabar en 2023

El tramo de Lanave (A-23) no tiene presupuesto, pero la alcaldesa de Sabiñánigo confía en que pronto comience el procedimiento de expropiaciones

El pasado 15 de marzo la alcaldesa de Sabiñánigo visitó el Ministerio de Transición Ecológica (antiguo Ministerio de Fomento) para conocer las previsiones de uno de los tramos de la A-23 más retrasados, los 7 kilómetros de la N-330 en torno a Lanave que permanecen sin proyecto para dar continuidad a la A-23. Berta Fernández reconoce que los plazos serán más largos de los deseado ya que los Presupuestos Generales del Estado no tienen dotación presupuestaria para este 2021, pero se muestra confiada en que “pronto” salga a exposición pública para las expropiaciones de los terrenos, “y eso implica que el proyecto no está muerto”, decía la alcaldesa en los micrófonos de Radio Sabiñánigo.

La preocupación por el retraso de este tramo fue la razón de la visita de la alcaldesa al Ministerio, a donde acudió junto al director general de Carreteras del Gobierno de Aragón.

Mejores noticias obtuvieron de otro de los tramos de la A-23. Las obras de la variante de Sabiñánigo avanzan por delante de los plazos previstos, explica Berta Fernández. De esta forma se espera que a principios de 2023 esté acabado este tramo de la autovía A-23, la llamada variante de Sabiñánigo que conecta sus entradas este y oeste. Los trabajos comenzaron en abril de 2020 con la rotonda de Aurín, y en estos momentos hay varios enlaces iniciados.

La Unión Temporal de Empresas (UTE) Aldesa Construcciones S.A., y Rover Infraestructuras S.A., es la adjudicataria de los trabajos por 70.922.302 euros.

Las obras se corresponden con el tramo de autovía A-23 de nueva planta que va a sustituir a la N-330 entre el enlace de Sabiñanigo Este (intersección con la N-260 hacia Fiscal) y el enlace Sabiñanigo Oeste, que sirve de conexión con el tramo de la A-23 ya construido entre Sabiñánigo y Jaca. El tramo se localiza íntegramente en el término municipal de Sabiñánigo, avanzando en sentido Noroeste como variante de la carretera N-330, por el exterior del vertedero de Sardas y del núcleo de Aurín.

La actual N-330 quedará como vía de servicio, actuando sobre la misma en varias de sus intersecciones para convertirlas en glorietas cerradas: la primera con la carretera de Sardas (p.k. 627,100), la segunda en Aurín (p.k. 628,260) y otra situada más al norte (p.k. 629,455).

El trazado incluye tres enlaces (Sabiñánigo Este, conexión con la N-260 hacia Biescas y Sabiñánigo Oeste) y la sección de la autovía será de 2 calzadas de 2 carriles de 3,50 m cada uno, arcenes exteriores de 2,50 m cada uno y arcenes interiores de 1,00 m cada uno.

En el capítulo de estructuras, destacan por su importancia el viaducto sobre los ríos Gállego y Aurín de 936 metros de longitud, con vanos de luces importantes para garantizar la mínima afección y máxima permeabilidad.