Los restos de José Salamero Martínez ya descansan en Graus
Falleció en Madrid en 1895 y 124 años después de su muerte, el sacerdote grausino descansa en el pueblo en el que nació


La parroquia de San Miguel y el cementerio municipal fueronlos escenarios del acto homenaje al sacerdote José Salamero Martínez fallecido en 1895 en Madrid y cuyos restos fueron trasladados de Madrid a Graus el pasado mes de marzo. Este miércoles tenía lugar el acto de inhumación de sus restos que reposan ya en una sepultura habilitada para tal efecto.
En la iglesia de San Miguel se celebró el oficioso religioso dirigido por el párroco Juan Ignacio Cardona y, a continuación, un pequeño grupo de grausinos se trasladó al cementerio municipal para asistir a un sencillo acto en el que dio sepultura a los restos del sacerdote grausino.
El concejal de cultura, Joaquín Baldellou, recordó que el traslado de los restos de José Martínez fue motivado porque el lugar en el que estaba enterrado en el cementerio de San Justo iba a ser demolido. Desde el área municipal de cultura se tramitaron los permisos necesarios para evitar que sus restos fueran a parar a una fosa común y descansara en el pueblo que lo había visto nacer en 1835.
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Joaquin Baldellou. Mosen Salamero
Tras ubicar el ataúd dentro de la tumba se colocaba la lápida en la que puede leerse ‘El Ayuntamiento de Graus honra la memoria de quien fue hijo predilecto del pueblo devolviendo sus restos a la tierra que amó y favoreció. Descanse en paz. Mayo de 2019’.
A continuación Jacinta Trell, acompañada a la gaita por Javier Aguilar entonó una albada dedicada a mosén José Salamero Martínez.
José Salamero Martínez había nacido en Graus en 1835. En su juventud pasó por Pamplona, Madrid y Roma, donde hizo carrera pontificia. Con treinta años se asentó en Madrid, llegando a ser Académico de Ciencias Morales y Políticas, y miembro del Consejo de Instrucción Pública. Fue también autor eclesiástico y director de las revistas 'La Lectura Católica' y 'La Controversia' y del periódico 'El Espíritu Católico'. Dirigió en Madrid los colegios de Santa Isabel y del Ángel de las Escuelas, en los que incorporó a sus brillantes sobrinos Joaquín Costa Martínez y Andrés Martínez Vargas, dos de los muchos jóvenes para los que fue cicerone y mecenas en la capital.


En Graus costeó y fundó en 1890 una pionera Escuela de Artes y Oficios, lo que le mereció un multitudinario homenaje popular el 19 de marzo de 1891, para el que también se le compuso un himno y se le dedicó la calle que aún hoy lleva su nombre. En 1929, el escultor José Bueno realizaba el busto que se encuentra en el acceso del santuario de La Peña.
José Salamero falleció en Madrid, repentinamente, por un infarto cerebral, el 30 de diciembre de 1895. Su sobrino Antonio Ibor se encargó de sus exequias, aunque algunas de las personalidades más influyentes del momento en Graus, como Joaquín Costa o Laureano Ducay, desearon inmediatamente trasladar sus restos a Graus, para lo que incluso se bocetó un mausoleo.
En Espacio Pirineos, puede contemplarse el crucifijo de mano que acompañó al sacerdote en su sepelio. Se trata de un crucifijo de bronce, de catorce centímetros de altura, con incrustación de madera de ébano en la cruz, y que puede datarse en el último tercio del siglo XIX.




