Los roscones de reyes, una tradición que perdura


En estos días tan señalados, una de las tradiciones más arraigadas en la sociedad española es el típico Roscón de Reyes. Las pastelerías oscenses han expuesto ya sus creaciones culinarias en los escaparates. Una tradición a la que muchos oscenses no dudan en apuntarse.
Las pastelerías oscenses, al contrario que otro tipo de comercios, no tienen competencia con las grandes superficies en la venta de roscones de Reyes. En este caso, la elaboración industrial no se impone a la creación artesanal de este delicioso dulce, según Vicente Ascaso,y añade que “el roscón de una pastelería es mucho más esponjoso, más dulce, fruto de la utilización de ingredientes naturales, frescos y de alta calidad”.
Esta pastelería puede llegar a elaborar hasta 3.000 roscones en dos días. La mayor parte de los consumidores se decantan por el roscón relleno de nata, ya que casi el 95 por ciento de los roscones se venden así.
Muchos se preguntarán de dónde viene esta tradición tan arraigada. Algunos sitúan el origen en las saturnales romanas, fiestas dedicadas al dios Saturno. Vicente Ascaso, en cambio, se refiere a una tradición francesa que data del año 1000. Según esta tradición, en los pueblos franceses se elegía a un niño, el más pobre de la localidad y se convertía por un día, en rey. Era un jornada de fiesta en la que se repartía el gâteau de roi (pastel de rey). En él, se escondía un haba y quién la encontraba tenía que pagar el importe de toda la fiesta. Esto no ha cambiado mucho ya que en la actualidad, la tradición dice que aquel que reciba el trozo de roscón con el haba deberá pagarlo.




