Recta final del ciclo de cine mudo dedicado a Victor Sjöström en el campus de Huesca
El ciclo de cine mudo, dedicado al director sueco Victor Sjöström por el Aula de cine de la Universidad, concluirá el próximo lunes, tras el paréntesis navideño, abordando la etapa norteamericana del director. La mujer marcada y El viento, dos de las nueve películas que dirigió para la Metro Goldwyn Mayer, entre 1923 y 1930, servirán para ilustrar este periodo.
Luis Antonio Alarcón, coordinador del ciclo, introducirá esta etapa de su filmografía en la sesión en que se proyecta el primero de los filmes: este miércoles 14 de enero, a las 19,15 horas en la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación. El segundo de ellos podrá verse en el mismo horario y lugar el lunes 19.
Ambas películas están protagonizadas por Lillian Gish, destacada actriz del momento que fue quien, gracias a una cláusula de su contrato con la productora, eligió a Sjöström para dirigirla, junto al actor sueco Lars Hanson, en La mujer marcada (The Scarlet Setter, 1926). Esta película, basaba en la novela homónima de Nathaniel Hawthorne, que aborda el adulterio, un tema proscrito en Hollywood hasta entonces, fue un éxito tanto en Estados Unidos como en Suecia.
El viento (The Wind, 1928), es el filme más famoso y reconocido de Sjöström. La arena y la tormenta son los protagonistas de la película. La naturaleza se adueña del escenario como a menudo ocurría en el período sueco del autor. Las condiciones del rodaje, con altísimas temperaturas y nueve ventiladores empleados sobre la escena, llevaron a Gish considerar el rodaje como una de sus más duras experiencias en el cine.
Victor Sjöström, rebautizado Victor Seastrom por la industria norteamericana, dirigió además de a Lillian Gish, a otros grandes actores del momento como Lon Chaney, en El que recibe el bofetón (He Who Gets Slapped, 1924) y Amor de padre (The Tower of Lies, 1925), o a la mismísima Greta Garbo (descubierta por Stiller, su principal mentor en los primeros años) en La mujer divina (The Divine Woman, 1928), obra de la que solamente se conservan nueve minutos. Pese a obtener importantes éxitos, el director sueco confesó que se sintió “perdido entre los grandes decorados y medios técnicos”.
Tras su última película en Estados Unidos, la ya sonora La mujer que amamos (A Lady to Love, 1930), Sjöström volvió a Suecia. Apenas volvió a dirigir, culminando esta faceta con Bajo el manto escarlata (Under the Red Robe, 1937), de producción británica. Se dedicó sobre todo a la interpretación, cerrando su carrera con Fresas salvajes, de Ingmar Bergman en 1957. Falleció en Estocolmo el 3 de enero de 1960, a la edad de 80 años.