Santiago Fábregas expone su visión del Pirineo “sublime y cambiante”, en la Ciudadela de Jaca
Es una de las propuestas del Consorcio para Semana Santa, cuando se recuperarán las visitas teatralizadas
El Consorcio del Castillo de San Pedro (Ciudadela) y la Asociación Turística del Valle del Aragón presentan una exposición fotográfica de Santi Fábregas Reigosa que muestra imágenes de los Pirineos, su percepción del paisaje pirenaico, “sublime y cambiante”. Puede visitarse desde este jueves, 18 de marzo, y los visitantes de la Ciudadela podrán disfrutar de las imágenes de Santi Fábregas Reigosa con la entrada al Castillo, sin pago adicional.
Esta exposición podrá verse al menso hasta el 30 de abril. Es una de las propuestas de la Ciudadela para Semana Santa, cuando van a reprogramar las visitas teatralizadas “La Memoria de la Piedra”, con el actor Toño L’Hotellerie, o las misitas a los ciervos “Ecociudadela”, además de las exposiciones permanentes y la visita al monumento.
Santi Fábregas Reigosa es fotógrafo aficionado y autodidacta, vecino de Jaca. Recorre con tranquilidad y curiosidad las montañas pirenaicas y sus somontanos, en ambas vertientes y ha organizado la muestra bajo el hilo conductor de siete palabras como naturaleza, agua, esperanza, tradiciones o personas, las que han modelado el paisaje pirenaico en el que viven. Ha expuesto de manera individual y colectiva en diferentes salas públicas y privadas de la provincia de Huesca.
En sus propias palabras: “Esta exposición sólo pretende entretener e invitar a conocer mi percepción del paisaje pirenaico, sublime y cambiante. La sutil diferencia entre lo observado y lo observable es algo que procuro cultivar, para convertir, cada instante pirenaico, en una pequeña lección que me dé el deseo y la fuerza para seguir embelesado de las montañas de los Pirineos. Los Pirineos, tierra de gigantes, de agua infinita, de poliédrica naturaleza, de cultura y patrimonio milenario, son una invitación continua a disfrutar, conocer y proteger. También he querido contribuir, humildemente, a exponer una visión optimista y de ilusión de las montañas y de las personas en el mundo pirenaico. Por ello, en esta época de zozobra e incertidumbre, la tradición, el talento, los recursos y los valores pirenaicos deben alimentar nuestra esperanza en un futuro mejor para las generaciones del porvenir.”