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Se multiplican por cinco las familias que necesitaron alimentos en Cáritas Diocesana de Jaca

La crisis provocada por la covid-19 impacta de lleno en las necesidades más básicas <br>

Los servicios de Cáritas en la Diócesis de Jaca han notado un fuerte aumento de necesidades durante este tiempo de pandemia. Destaca el importante incremento de familias que han tenido que acudir a solicitar alimentos. “Si en enero fueron 60, en los momentos álgidos de la pandemia superaron las 300”, explica Fernando Jordán, delegado episcopal. La mayoría son familias que no recibían los ingresos en las primeras semanas de la crisis. Han notado un mayor incremento en la zona de Jaca frente a la de Sabiñánigo.

Marcos Lera, director de Cáritas, explica que confían en que muchas de esas familias salgan adelante por sus propios medios cuando se recupere el empleo, pero sí prevén una situación complicada a medio plazo. Además, explica, aunque se hayan puesto en marcha medidas para paliar la situación que se avecina como la Renta Básica, hay personas que se seguirán quedando fuera, por ello seguirá siendo necesario este tipo de ayudas. Hay unas 60 familias en Jaca que no pueden acreditar residencia o nacionalidad., explica.

La crisis del covid ha impactado de forma excepcional “y lo seguirá haciendo”, explican, y lo hace sobre los cimientos de una pobreza cronificada. En su Memoria de actividad del año 2019 observan datos similares al de los años anteriores.

La labor de Cáritas en la Diócesis de Jaca se mantiene similar a la de años anteriores. La pobreza se cronifica y las atenciones de primera necesidad continúan sosteniendo a cientos de familias que requieren alimentos, ayudas para pagar su alquiler o facturas, o un sitio donde dormir de forma transitoria.

En 2019 Cáritas destinó 16.920 euros a ayudas de vivienda, 358 personas durmieron en el albergue de transeúntes que gestionan y repartió 40.191 kilos de alimentos en sus despensas de Jaca y Sabiñánigo. Destacan que en el año 2019 ha habido un incremento de 197 participantes en el programa de acogida. De ellos, 137 son inmigrantes, una circunstancia ligada a la acogida de personas con estatus de refugiadas.

La memoria presentada recoge que han realizado 4.890 intervenciones, en su mayoría en el apartado de alimentación, ropa, calzado y vivienda. Por el albergue de transeúntes han pasado 358 personas, en su mayoría hombres (371), y en los roperos de Jaca y Sabiñánigo se han repartido miles de prendas, además de recoger 32.462 kg de ropa en los 22 contenedores colocados en ambas comarcas.

Otro de los programas que desarrollan es de ayuda a la drogadicción y a las adicciones y también hay servicio de ropero, cursos para mujeres en riesgo de exclusión social o las partidas de ayudas a países en vías de desarrollo.

El presupuesto gastado en 2019 ha ascendido a 311.087 euros, la mayoría (126.120) se destinaron a acogida y atención primaria. Respecto a los ingresos (232.204), destaca los 109.818 euros procedentes de donativos y campañas para captación de recursos.

Su capital humano suma 89 voluntarios, 584 socios y 70 donantes, además de sus trabajadores.