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RIBAGORZA

Educación de adultos de la Comarca cierra por vacaciones tras un curso complejo pero sin incidentes

La colaboración con Ayuntamientos, profesores y adultos ha permitido mantener una actividad básica por su parte educativa y de sociabilización

Las medidas y restricciones que ha sido necesario aplicar para evitar incidentes han sido las notas destacadas del curso 2020/2021 en el Centro de Educación de Personas Adultas de La Ribagorza (CPEPA) en el que se retomaban las clases presenciales. La excelente colaboración y coordinación entre el centro, los Ayuntamientos, la plantilla de educadores y los alumnos, y la responsabilidad y respeto, ha sido esencial para poder mantener un servicio básico para numerosos vecinos del territorio no sólo como soporte educativo sino también como herramienta de sociabilización y encuentro. 

Desde la Comarca de La Ribagorza se han mantenido los cursos de memoria en quince localidades, módulos de informática, español como nueva lengua la parte teórica del carné de conducir y dos bloques teóricos (tercero y cuarto) y uno práctico del Certificado de Profesionalidad de Atención socio sanitaria a personas dependientes en instituciones sociales. La falta de una de las educadoras en la recta final del curso ha afectado a algunas de las actividades aunque se ha tratado de atender de la mejor manera posible todos los grupos.

Ángela Sarriera, una de las profesoras, explicaba que si el inicio del curso fue ‘tenso’ debido al riesgo provocado la situación sanitaria, el final ha sido todo lo contrario porque se ha llegado sin ningún incidente. Cabe recordar que el perfil de alumno es muy variado, aunque, en un alto porcentaje los de mayor edad, se concentran en los talleres de memoria, y las ratios limitadas han hecho que en los cursos de certificado profesional sólo hubiera 13 plazas.

Los cursos más solicitados han sido, nuevamente, los de memoria, que se han celebrado en núcleos como Sopeira, Benabarre, Caladrones, Torres del Obispo, La Puebla de Castro, Capella, Besians, Campo o Graus, entre otros.

Ángela Sarriera. Fin curso educación adultos

La pena, añadía Sarriera, ha sido ‘la ausencia de besos y abrazos porque la relación afectiva que se crea es tan importante como la enseñanza’.

La actividad de los educadores de la Comarca de La Ribagorza apoya la reducción de la barrera digital desde los cursos básicos de informática, la mejora de la movilidad con el acceso al carné de conducir en zonas donde no hay autoescuelas cercanas y la apertura hacia la integración de nuevos pobladores con la enseñanza del castellano como lengua extranjera.