Fútbol

El Sporting se queda con la miel en los labios en el debut

Un fuera de juego milimétrico de Juan Otero previo a una definición excelente priva al equipo rojiblanco de lograr la primera victoria en un partido en el que fue de menos a más

Gragera pelea un balón aéreo en Anduva. / LaLiga

La ilusión generada durante el verano con el nuevo proyecto del Sporting no se pudo coronar con una victoria en Anduva. Lo hubiera hecho en el fútbol de hace un lustro, porque entonces nadie hubiera apreciado fuera de juego en el golazo de Juan Otero que suponía el 1-2. Pero en el fútbol moderno un pulgar adelantado es suficiente para dejar un poso de cierta frustración en los rojiblancos. Posiblemente el resultado fuera el más justo, ya que el Sporting solo fue superior a su rival en la segunda mitad, pero eso no dejará satisfechos a los aficionados rojiblancos.

Como cabía esperar, el debut dejó luces y sombras. Brotes verdes, como la confirmación en competición del buen hacer de un jugador desequilibrante como Juan Otero o la sorprendente irrupción de Queipo. Otros no tan halagüeños, como las dudas sobre el sistema 4-4-2, que llevó al Sporting a perder el control del mediocampo durante muchos minutos y dejó desasistidos a los delanteros, o la endeblez defensiva, pese a que el perfil de los zagueros invitaba a pensar otra cosa. Aspectos a corregir por Abelardo, que ya sabía que a 13 de agosto era imposible ver una versión completa de su equipo.

El inicio del Sporting no fue prometedor. Al minuto y medio de juego Diego Mariño ya tuvo que responder a un buen disparo de Juanlu Sánchez desde la frontal. El equipo rojiblanco estaba a verlas venir, cediendo la posesión de balón a un rival joven, impetuoso y enchufado, con futbolistas generando problemas entre líneas como Nico Serrano o el propio Juanlu. El dominio local se tradujo en el primer gol del partido: la enésima pérdida de balón del Sporting en su propio campo propició una acción de tiralíneas en la que Raúl García sacó petróleo de un tiro a puerta defectuoso de Salinas para, de cabeza, adelantar a su equipo en el minuto 27.

Aunque dominaba el partido, esa fue en realidad la única ocasión clara del Mirandés en toda la primera mitad. Y estando a merced de su rival, el Sporting sí había tenido una oportunidad inmejorable: un pase excelente de Queipo dejó a Djuka en un mano a mano con el portero del Mirandés, del que salió victorioso Ramón Juan.

Pero fue en una acción de estrategia en la que el Sporting equilibraba el encuentro. El guante de Cote en su pierna zurda le sirvió a Gragera el tanto del empate: el lateral sacó una falta majestuosa que el medio gijonés remataba de cabeza inconmensurablemente.

Al descanso Abelardo decidió relevar a Pedro Díaz, cansado y, aunque muy trabajador, terriblemente desacertado con el balón en los pies durante la primera mitad. Con la entrada de Zarfino y el crecimiento en el partido de Juan Otero el escenario del partido cambió. En el minuto 60 el colombiano puso un centro peligroso, pero sin altura, que Djuka se encontró en el segundo palo. La 'Mareona' ya cantaba gol, hasta que el portero Ramón Juan la repelió sobre la línea. Casi mejor, pues en la revisión del gol seguramente se hubiera anulado por mano.

Aunque el Mirandés tuvo alguna fase de control del balón y alguna llegada, era el Sporting quien generaba más peligro. Justo antes de ser relevado por Nacho Méndez, Cristo González desaprovechaba un centro de Zarfino. El canario se fue al banquillo sin haber brillado en su debut como rojiblanco.

Los últimos minutos tuvieron un claro protagonista: Juan Otero. Primero tuvo el colombiano una clarísima ocasión, colándose por la derecha entre dos defensas y obligando a intervenir a Ramón Juan para evitar el gol. Y marcando posteriormente tras una fenomenal apertura de Djuka, con extraordinaria definición de Otero, pero lamentablemente el VAR apreció que la bota del futbolista rojiblanco estaba adelantada unos milímetros.

El paso adelante del Sporting en la segunda mitad no se confirmó con una victoria que daría aún más alas a la ilusión rojiblanca, pero el equipo mostró algunas virtudes en Anduva, igual que defectos de los que a buen seguro tomará nota Abelardo para empezar a corregirlos en los dos partidos consecutivos en El Molinón, que ya serán palabras mayores.

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