Economía y negocios

Asturias tiene 30 empresas que son punteras en tecnología para Defensa

Exhiben en la nave de cañones de La Vega, en Oviedo, sus proyectos de I+D+I vinculadas al sector

Plataforma ASCOD producida en Trubia / Ángel Fabián

Oviedo

Hace ocho meses, asistíamos a la constitución de una asociación empresarial que agrupa a estas 30 empresas tecnológicas asturianas. En muchos casos, desarrollan tecnologías y herramientas que también son útiles en el día a día, pero que serían imposibles sin el impulso de las necesidades militares. Hoy exhiben resultados: sus proyectos de I+D+I se muestran en la nave de cañones de la Fábrica de Armas de La Vega, en Oviedo. Estamos hablando no solo de armas, sino de vehículos no tripulados, drones, robots, pero también de indumentaria o industria alimentaria.

La industria del armamento supone el 15 % del PIB asturiano, con 2.500 empleos. Por cada empleo directo, genera entre 8 y 10 indirectos, pero es que además hablamos de proyectos punteros en I+D+I. La Asociación Empresarial de Tecnología de Asturias para el Desarrollo de la Industria, ha sido auspiciada por la Consejería de Ciencia y Tecnología para impulsar el crecimiento de esta actividad, generar sinergias y facilitar la transferencia, generando nuevas empresas y empleo. Ocho meses después de crear la asociación, han querido enseñar músculo: han reunido en la antigua nave de cañones el fruto de su actividad. Para quienes no vivimos el día a día de esta industria, sorprende la variedad de sus aportaciones en elementos como los que describe el consejero, Borja Sánchez, que explicó que “tenemos robots, también biomedicina en la que está muy interesada la OTAN, telecomunicaciones, vehículos autónomos tripulados o no tripulados… Todo esto es lo que en Asturias tenemos, con empresas que son punteras, y vamos a seguir trabajando para que sean todavía más punteras”.

Y es que muchas de las aplicaciones de la industria armamentística tienen un uso muy extendido en la vida cotidiana. Muy pocos saben que la comida en lata tiene un origen militar, como las bolsitas en las que hoy tomamos infusiones. Pero nuestros teléfonos móviles no existirían, tal y como los conocemos. La seguridad de nuestras comunicaciones, tampoco sería los mismo, como tampoco lo sería la industria textil, que ha extendido al día a día tejidos térmicos, impermeables o ignífugos procedentes de la industria militar.

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