Sociedad

"Estoy viva y feliz": el testimonio de una mujer víctima de violencia que denunció dos días antes del confinamiento

Lydia decidió poner punto final a años de maltrato psicológico y físico en un proceso en el que su abogado murió de COVID antes del juicio y se hizo cargo del caso su hija

Lydia, víctima de violencia de género, relata el infierno sufrido con su ex marido y su nueva vida

Lydia, víctima de violencia de género, relata el infierno sufrido con su ex marido y su nueva vida

11:08

Compartir

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

<iframe src="https://cadenaser.com/embed/audio/460/1669474990137/" width="100%" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>

Avilés

Lydia y después de mucho tiempo de sufrimiento ahora es feliz. Su imagen es la de una mujer segura de sí misma, independiente; un perfil que, a ojos de la mayoría, no se corresponde con el de una maltratada. Sin embargo, la procesión va por dentro hasta que un día la asturiana decidió que era el momento de poner punto final; concretamente dos días antes de que cerraran el país acudió a la Guardia Civil para denunciar al que en aquel momento era su marido.

Recibe la newsletter diaria de SER Gijón
La información que necesitas conocer para empezar la jornada

Apúntate

"Fue un periplo de muchos años, hay un menor por el medio y eso te revuelve muchísimo. Cuando mi hijo era más bebé tienes pánico a una separación, fue pasando el tiempo, va creciendo, nos vamos haciendo diferentes y aumentaron las presiones y las agresiones hasta que un día decidí, con mucha ayuda y asesoramiento, que se acaba", ha explicado en los micrófonos de la SER.

La asturiana de 43 años ve la vida con otros ojos y habla del calvario vivido con la naturalidad que se puede tratar este tipo de cuestiones porque el objetivo también es ayudar a aquellas que puedan estar pasando algo similar. "Me han intentado matar y hoy estoy aquí, puedo contarlo. Sufrí una agresión por arma blanca y lo que quedan son cicatrices. Es un trauma enorme, pero puedo contarlo y el desenlace gracia a Dios fue bueno. No cambiaría ninguno de los pasos que he dado para estar donde estoy ahora", ha relatado.

Pese a que Lydia es feliz porque dirige su vida, no se quita de cabeza que llegará un día en el que su agresor salga de prisión. "Ese miedo no se quita nunca. Las pesadillas no desparecen", ha detallado y todo lo vivido también deja secuelas: "A veces me sobresalto cuando percibo un grito de una hombre a una mujer, una mala contestación me remueve, pero hay que seguir viviendo. Hay que tener fuerza, cuesta decirlo pero es así. La prision no va a ser eterna, en algún momento saldrá y ese miedo esta ahí".

La COVID, protagonista involuntaria

Hasta aquí el la historia y el desenlace, pero el camino no ha sido precisamente fácil porque fueron apareciendo circunstancias inesperadas en el procedimiento como la muerte de su abogado por coronavirus: "Antes del juicio tuve la desgracia de que falleció a consecuencia del COVID. Se me vino el mundo encima porque hablamos de un caso con muchísima documentación y pensé: '¿Ahora cómo lo hago? Su hija, por suerte es letrada y ella siguió con el caso".

Otra de las consecuencias de la separación fue los daños colaterales sobre el hijo que ambos tenían en común, tal y como explica Lydia. "Las órdenes de alejamiento eran respecto a mí, no al menor con lo que no podía negarle a su padre hablar con su hijo. Era un trauma tremendo para el niño porque era un machaque psicológico. Hay grabaciones presentadas como pruebas y, el día que se reprodujeron en el juzgado, la secretaria judicial me dijo que si quería podía salir de la sala porque entendía cómo lo podía estar pasando. Salí porque era incapaz de escuchar las barbaridades que le decía al niño".

Falta de profesionales

Una de las cosas que la asturiana echa de menos es la falta de profesionales. "Hay muy buena gente formada, pero faltan efectivos en todos los departamentos. En mi caso dependo de Guardia Civil por la zona en la que vivo. Hay buenos profesionales, pero no están lo suficientemente formados en el tema de violencia. Tengo la suerte de contar con gente a mi lado que me conoce, son muy buenos y desde el minuto uno me asesoraron como hacerlo" y deja un mensaje para quien lo quiera escuchar: "Una denuncia mal tramitada es lo que dirime que una persona termine o no en prisión. Hay que asesorar siempre".

En su relato también un llamamiento a aquellas mujeres que lo están pasando mal: "Que denuncien, sin duda alguna. No es un camino fácil, a mi me llevó años, vives con miedo siempre, pero merece la pena. No se puede permitir, hay que buscar apoyo y dar le paso porque peor no va a ser nunca".

Escucha la radioen directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después de la publicidad

En directo

A continuación

Último boletín

Emisoras

Elige una emisora

Compartir

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad