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El Sporting o el triunfo de la fe

Los rojiblancos, pletóricos de confianza, le dan un repaso al Elche (2-0) y mantienen el fortín de El Molinón

Gaspar Campos celebra junto a sus compañeros su gol al Elche. / LaLiga

Gijón

La fe mueve montañas y este Sporting, si se pone a ello, desplazaría los Picos de Europa al sur de la provincia de León. Y sin despeinarse Si hay que trasladar unos metros El Molinón para ser sede del Mundial ya concedido a España, no hacen falta operarios ni maquinaria: que lo hagan los jugadores. Porque si algo ha conseguido Miguel Ángel Ramírez en su segunda temporada en Gijón es un equipo que cree en lo que hace, que tiene las ideas claras y la confianza por las nubes. Le sale todo, porque se lo cree, porque intenta las cosas, porque se siente capaz. Ayudan los resultados, claro, pero estos no están llegando por casualidad. Llegan porque este equipo, que empezó solvente pero mucho más timorato, ha aprendido a desmelenarse pero conservando la compostura, sin perder las formas. Da gusto ver competir a este equipo, pero también verle jugar al fútbol: no será el Brasil del 70 (para los que vengan a apuntillar), pero en una categoría tan perronera como Segunda y viniendo de dónde venimos, ver a un equipo vertical, ambicioso, que no rifa el balón, que es capaz de rasearlo y siempre mira a la portería rival, es para ponerse en pie y aplaudir durante un buen rato.

La última víctima de este equipo convertido en fiera voraz fue el Elche, un pelele a manos de un Sporting arrebatador, al que solo le falta un poco más de puntería para que los marcadores sean escandalosos. El equipo gijonés ganó 2-0, pero perfectamente pudo meterle una manita a un rival que acabó desesperado. Porque al equipo gijonés es difícil pillarle en un renuncio atrás y arriba ha mejorado una barbaridad.

Lo mejor es que esta evolución se confirma juegue quien juegue. Roque Mesa, un diamante en bruto, ya manda en el campo. Cali Izquierdoz ya está recuperado para la causa y Christian Rivera está en camino (y en el bueno). Descansa Insua, destacado casi siempre que está, y el equipo no se resiente. Hassan cada día tiene más confianza. Del Gaspar que se fue a Burgos queda muy poco; este futbolista es de otro nivel. Pablo García fue un dignísimo relevo de Cote. Ver a Otero de lateral izquierdo robando un balón demuestra su compromiso. Y así todo. O casi todo: queda recuperar a Djuka, que sigue sin afinar la puntería y se le vio afectado tras un fallo clamoroso que castigó parte de El Molinón, cuando tras una jugada soberbia de Hassan y con toda la portería para él envió el balón muy lejos de la portería. Lo siguió intentando, y de hecho tuvo una muy clara nada más empezar la segunda parte, que le sacó bien el portero San Román. Y no cejó en su empeño hasta el minuto 86, en la que su disparo (cierto es que bastante centrado) también lo sacó el guardameta.

Fueron suficientes los goles de Gaspar Campos y Pascanu para firmar la cuarta victoria consecutiva en el inexpugnable Molinón, el primero después de un buen pase precisamente de Djuka, un disparo de Hassan repelido por el portero y gracias a la garra del gijonés, que le pegó con el alma para abrir un aparante abrefácil que se estaba resistiendo. También el de Pascanu fue fruto de la insistencia y la confianza: un balón que le llegó al rumano en el punto de penalti tras una falta lateral que había prolongado Rivera. Como el Sporting está en la ola buena y todo le sale cara, el defensa rojiblanco contó también con la colaboración involuntaria del central del Elche.

Apenas hubo sustos para el Sporting, más allá de una mala salida de Yáñez, que no midió bien en un balón profundo para Sergio León, que aunque en ese momento nadie lo sabía estaba en fuera de juego. Prueba de lo metido que está el Sporting en los partidos es que no llegó a tapar un disparo un jugador del Sporting sino dos. Cali Izquierdoz fue el que sacó el peligro.

El Molinón sigue disfrutando. Miguel Ángel Ramírez ha construido un equipo que compite y que además alegra la vista. Como lo hace ver al equipo cuarto en la clasificación. Que el ritmo no pare y que la fe no decaiga.

David González

Vinculado a SER Gijón desde 1998. Director de...