Fútbol

El Sporting sigue con su vía crucis

El Racing de Santander supera a los rojiblancos igualando dos veces el marcador y marcando de penalti en el tiempo añadido (2-3)

Nacho Méndez dialoga con el árbitro Arcediano Monescillo durante el Sporting - Racing. / LaLiga

Gijón

Y El Molinón botó, pero para la fiesta del Racing de Santander. Pocas cosas hay más dolorosas en el fútbol que ver a un rival (por muy vecino bien avenido que sea) celebrar con euforia hurgando en tu propia herida. Mala pinta tiene un Sporting al que no le vale de nada adelantarse dos veces en el marcador y que, como dicen unos números tozudos (las sensaciones, también), se está convirtiendo en uno de los peores equipos de la categoría en la segunda vuelta. Un tanto de penalti en el minuto 100 de partido acabó con las ilusiones del sportinguismo en una tarde que, por ambiente, por rival y por objetivos, lo tenía todo para ser la de la resurrección del equipo. No fue más que la confirmación de la penitencia, de una caída evidente, nadie sabe si reversible o no, pero indiscutible.

El Sporting sabía de la importancia de lo que estaba en juego. Tocaba vencer, a ser posible convenciendo, en un Molinón lleno, con ambiente de Primera. El partido, con semejante ambiente, no se podía parecer a aquellos dos últimos en los que el Sporting ganó con lo básico. Necesitaba proponer algo más. Lo intentó, tuvo más chispa que en otros partidos y generó más ataque en la primera parte, por más que sus dos goles llegaran no sin fortuna y gracias a concesiones del Racing que, efectivamente, había que aprovechar. Pero el miedo (y posiblemente también la falta de piernas) le hicieron entrar en pánico al final. La expulsión de Cali Izquierdoz y la mano de Varane en el área fueron dos claros errores de esos que un equipo que tiene confianza no comete y que salen carísimos.

El Racing, liberado de presión, estuvo en el partido desde el principio hasta el final. Fue el primero en dar sustos, con una llegada de Arana que había derribado claramente a Pascanu antes de finalizar o con una falta del exrojiblanco Saúl que se fue envenenando hasta estrellarse en la madera.

Pero la primera concesión del Racing la aprovechó Djuka para adelantar al Sporting. El montenegrino se encontró (y no desaprovechó) un despeje al centro del equipo cántabro para marcar el gol que abría la lata.

Era el momento de dejar el partido encarrilado, pero Gaspar se encontró primero con el larguero después de una contra peculiar que acabó arreglando (a medias) el centro de Otero y el remate de cabeza de Gaspar.

Pero en el descanso José Alberto López supo cómo mejorar a su equipo. Los cambios le dieron un nuevo aire. El Sporting quedó catatónico. Ya había empezado a sufrir a balón parado en la primera parte, pero Arana, un delantero de verdad, explotó esa faceta para marcar de cabeza, de espaldas a portería, otro balón parado. Un remate que ningún delantero del Sporting, visto lo visto, podría soñar.

Previamente a esa jugada Djuka se había plantado solo en el área, tras uno de los múltiples centros de Cote, pero en lugar de controlar, optó por pegarle de primeras con el exterior. Obviamente, se marchó fuera.

Se fue Djuka enfadado con el cambio por Mario González que, efectivamente, no le mejoró. Porque lo del único fichaje invernal del Sporting ya da para un capítulo aparte. Los cambios, en general, no aportaron gran cosa. El equipo fue peor.

Quedaba mucha historia por escribir. El Sporting volvió a sacar petróleo de un balón muerto en el área del Racing, con el gol de Gaspar. Era el minuto 76. Parecía difícil imaginar que, con el poco tiempo que quedaba, el Sporting se dejara marcar dos goles en su campo. Presa de los nervios, el equipo gijonés vio cómo Vicente no se atrevía a chutar y Cote se vio obligado a despejar con dificultades su centro. Defensivamente el equipo no es ni la sombra de lo que fue, cómo demuestra la jugada del minuto 89, en la que el delantero centro del rival se queda solo en el área. Tanto mérito tuvo la definición de Arana como delito el desajuste defensivo del Sporting.

Todo lo que pasó a partir de ese momento fue desesperante. La expulsión de Cali Izquierdoz, con una entrada durísima sobre Peque. Y el penalti por mano de Varane, que Peque convirtió con paradinha incluida, sobrado de una confianza que no tiene un Sporting al que le fallan las piernas. Lamentablemente, parece que en todos los sentidos.

David González

David González

Vinculado a SER Gijón desde 1998. Director de SER Deportivos Gijón y voz de los partidos del Sporting...

 
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