El Centro Oceanográfico de Gijón cumple 25 años preocupado por el cambio climático
Su director considera que el estado de la costa asturiana es bueno, pero no está exento de las amenazas existentes a nivel global
Rafael González-Quirós, director del Centro Oceanográfico de Gijón, en la SER
Gijón
El centro es un instituto de investigación científica que se dedica a la exploración y estudio de los océanos, es parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y lleva a cabo una investigación multidisciplinaria en sistemas marinos.
Su labor es la investigación científica, tanto básica como aplicada. "Tenemos varias áreas de investigación en las que estamos estructurados, porque las investigaciones que hacemos normalmente no se paran en la frontera de una comunidad autónoma o de otra; muchas veces están en colaboración con otros países, porque los stocks pesqueros no conocen fronteras. El océano está mucho más interconectado que los ecosistemas terrestres y, por lo tanto, esa colaboración o ese sentido geográfico hay que romperlo siempre", señala su director Rafael González-Quirós Fernández.
Costa asturiana
Desde el Centro Oceanográfico de Gijón se considera que el estado de la costa asturiana es bueno, pero no está exento de las amenazas que tenemos a nivel global y la principal de ellas es el cambio climático. "Estamos ya desde hace años viendo algunas señales. Vemos muy claramente la subida de temperatura del agua y hay cambios, por ejemplo, en las comunidades de algas, o en las capturas que obtiene la flota y esto también es algo que nos trasladan los propios pescadores", añade el director del centro.
Respecto a otros factores como los parques eólicos marinos, González-Quirós los define como "un cambio en la forma de utilizar el océano que es un medio hostil para nosotros y que nos cuesta mucho explotarlo”. En ese sentido "a mí preocuparme me preocupan porque cualquier acción que hagamos sobre el océano tiene un efecto y luego hay que tener en cuenta cómo eso interactúa con el resto de los sectores que están operando ahora en el mar y lo que nos estamos enfrentando es una situación nueva que tenemos que gestionar".
Y una queja. “Hay buenos buques de investigación, pero, por ejemplo, tenemos un problema ahora de acceso a buques con los que veníamos desde hace 30 años realizando una serie temporal verificando cuál es ese estado del océano, del plancton, de las corrientes, y por lo tanto viendo los efectos que tiene el cambio climático". El problema es que ahora, por falta de disponibilidad de tiempo de un buque para salir al mar en estos últimos cinco años la investigación se ha visto seriamente afectada. "La dinámica del plancton, las condiciones de temperaturas, la salinidad, los elementos químicos del mar, requieren un muestreo más o menos con una regularidad aproximada de un mes y, por ejemplo, el año pasado sólo hemos podido hacer tres meses de esos 12 que son necesarios".