El Sporting no pierde la estela del playoff gracias a una sufrida victoria ante el Huesca (2-1)
Dos bellos goles de Ferrari y Manu Rodríguez permitieron al Sporting encarrilar el triunfo en los primeros compases de la segunda parte

Andrés Ferrari celebra su primer gol con la camiseta del Sporting. / LaLiga

Gijón
Un gran arreón en los primeros minutos de la segunda parte permitieron al Sporting lograr una sufrida e importantísima victoria ante el Huesca (2-1), que permite al equipo gijonés mantener la estela del playoff. Lo mejor del partido, al margen del marcador, fueron los dos espectaculares goles que dieron la victoria al Sporting: sendos misiles de Ferrari (en un positivo debut como titular) y el del joven Manu Rodríguez. Ambos aprovecharon la fase de desconexión de un decoroso Huesca para sacar adelante un partido que no pasará a la posteridad por el buen partido de los rojiblancos (que no lo hicieron) pero que es clave a efectos clasificatorios.
Pese a estar en puesto de descenso, el Huesca se plantó ambicioso en El Molinón, y lo demostró desde el primer momento. El Sporting, condicionado por varias bajas sensibles que obligaron al debut como titulares de Andrés Ferrari y Andrés Cuenca, salió voluntarioso al campo pero se encontró con un rival respondón, que en algunas fases del partido fue incluso mejor que los rojiblancos.
En ese toma y daca que fue la primera mitad, el Sporting lograba llegaba con cierta comodidad a zona de tres cuartos, con Brian Oliván y Dubasin como sendos estiletes por las bandas, pero se le atragantaba el último pase. De hecho, los rojiblancos solo tuvieron un disparo entre los tres palos en toda la primera mitad, aunque fue una ocasión clarísima: un potente remate de cabeza de Ferrari (pese a estar relativamente lejos de la portería) que, con apuros, sacó sobre la línea el portero Dani Jiménez. Ferrari rozaba el gol en su estreno como titular, en el que fue de menos a más: le costó entrar en juego pero acabó realizando un buen trabajo de presión, protagonizando algún robo meritorio y mostrándose como una referencia a la que buscar en el área. La cuestión es encontrarle.
Y así, en la primera jugada de la segunda mitad, llegó el primer gol del Sporting. Guille Rosas encontró a su nuevo compañero, que armó ese potente disparo de primeras que le caracteriza para ajustar su disparo al palo izquierdo de la portería de Jiménez, que no pudo hacer nada para evitar el primer tanto del charrúa, aplaudido con la posibilidad de (este año sí) tener en la plantilla un delantero que pueda complementar a Otero, que sea referencia en el área y que tenga el gol entre ceja y ceja.
Sin apenas tiempo para que el Huesca se repusiera, el Sporting parecía sentenciar el partido con otro gran gol. El joven Manu Rodríguez tiró de descaro y de potencia para transformar un derechazo que rubricaba un gran partido.
Con todo de cara, con 2-0 en el marcador, al Sporting se le atragantó la gestión del partido. Curiosamente llegaron entonces los peores momentos del equipo de Jiménez. Yáñez tuvo que intervenir con una acción brillante saliendo a los pies de Portillo y, unos minutos después, un golazo de falta de Sielva le daba tensión a un partido que dejaba de estar tan encarrilado. Fueron momentos de auténtica zozobra, con el equipo gijonés descolocado y falto de contundencia en algunas acciones defensivas. Para colmo, llegaban problemas de otro tipo, como la lesión muscular de Cuenca, que sintió una molestia en la parte posterior del muslo y tuvo que ser sustituido por Perrin.
No movía el banquillo Jiménez y al Sporting le costó entonarse. Sí tuvo más poso en los últimos diez minutos de partido, en la que Ferrari tuvo incluso la oportunidad de marcar otro gol. Sí hubo tiempo, en su relevo, para que recibiera una gran ovación de El Molinón. Dubasin, muy activo una tarde más, pudo ponerle la guinda al partido, pero su disparo con la zurda, a centro de Gelabert, se fue a la grada.
Finalmente el Sporting consiguió lo más importante: ganar. Con algunos daños (también se retiró lesionado Oliván) y sin dejar una imagen muy brillante, pero sumando. Así, al menos temporalmente, se situaba empatado a puntos con el sexto clasificado, y dejando en un resultado aislado la derrota de Eibar. Además, las estrellas habituales cedieron su protagonismo en esta ocasión a otros menos habituales, que rayaron a gran nivel, como Manu Rodríguez, el recién llegado Ferrari o Brian Oliván. Prueba superada.

David González
Vinculado a SER Gijón desde 1998. Director de SER Deportivos Gijón y voz de los partidos del Sporting...




