La defensa de los padres de Fitoria niega la tesis de la "casa de los horrores"
Comienza el juicio por el cautiverio de los tres niños encerrados durante años en un chalet de Oviedo

Guillermo Muñoz y Elena González, abogados de la defensa, sostienen que el comportamiento de sus clientes fue una extravagancia pero no un delito. / Pablo Canga

Oviedo
Casi un año después de que la Policía Local de Oviedo irrumpiera en su casa de la ladera del Naranco, en Fitoria - y descubriera lo que uno de los agentes calificó como una auténtica “casa de los horrores”- este martes se han sentado en el banquillo de los acusados Melissa y Christian Steffen, el matrimonio que mantuvo a sus tres hijos menores de edad encerrados en el domicilio familiar durante más de tres años, sin pisar la calle ni tener ningún tipo de contacto social. Los abogados de la pareja tratarán de hacer pasar su comportamiento como una extravagancia que se pudo solucionar con una intervención de los servicios sociales, mientras que la Fiscalía y el Principado les imputan dos delitos de retención ilegal y violencia psíquica por los que piden más de 25 años de prisión para cada uno.
Una de las claves del juicio va a ser precisamente si las partes logran acreditar que los niños padecieron maltrato psicológico y han sufrido daños en su desarrollo psicosocial, como sostiene la Fiscalía, o justamente lo contrario, que es la tesis de la defensa de los padres. Para el ministerio público no hay duda de que los acusados incumplieron sus deberes de protección sobre sus hijos al privarles de sus necesidades educativas, sanitarias, emocionales y sociales: los pequeños –el mayor tenía diez años cuando se descubrió su situación y sus hermanos, gemelos, ocho- no iban al colegio, ni habían pisado un centro de salud. No tenían trato con nadie fuera del núcleo familiar, y en realidad ni siquiera habían pisado el jardín de la su casa.
La Policía especulaba con que los padres padecían una especie de síndrome COVID, y que desde la pandemia llevaron al extremo su afán de proteger a sus hijos. Por ahí va a orientar su defensa el abogado de la madre, Guillermo Muñoz, que pedirá la absolución. Su tesis es que el caso nunca debió llegar a la vía penal y debió solventarse con la intervención de los servicios sociales.
Habrá que ver si la Jueza de Violencia familiar, Mª Luis Llaneza, acepta como extravagancia que niños de esa edad no supieran leer ni escribir, que siguieran llevando pañales y no fueran capaz de controlar sus esfínteres, la suciedad en la casa con ingentes cantidades de basura, o que los gemelos durmieran en cunas, caminaran con las piernas arqueadas, y encorvados.
Desde la detención de sus padres y bajo tutela del Principado su desarrollo ha mejorado de forma muy notable, y los abogados de sus padres creen que en un futuro podrían darse las circunstancias para que la familia se reúna.
Durante el juicio prestarán declaración las trabajadoras sociales que han evaluado el caso y tratado con los niños, los Policías Locales que entraron por primera vez en la casa y los Guardias Civiles que registraron el domicilio. La Fiscalía y la Letrada del Menor del Principado, que ejerce la acusación particular en defensa del interés de los niños coinciden en su petición de 25 años y cuatro meses de prisión.




