El Sporting vuelve a desandar lo andado
La derrota en Las Palmas aleja de nuevo al equipo rojiblanco del playoff y deja en evidencia sus carencias

Brian Oliván se queja de una acción durante el partido entre la UD Las Palmas y el Sporting. / LaLiga

Gijón
Lamentablemente, el partido de Gran Canaria solo sirvió para ratificar (por enésima vez) algo que todo el mundo sospecha pero que algunos se niegan a asumir: que el Sporting da para lo que da. Que no le ha llegado, en ningún momento del año, para consolidarse como un serio candidato al playoff (mantiene la etiqueta de eterno aspirante) y que, en este punto de la temporada, ya tampoco le da para hacer un partido completo. La reacción tras una pésima primera parte le sirvió ante el Castellón, pero no en Gran Canaria, donde pudo empatar (que tampoco le hubiera servido para mucho), pero se volvió de vacío. Y la grieta con el playoff vuelve a ampliarse: el sexto puesto vuelve a estar a cinco puntos, pero si esta noche el Castellón le gana a la Cultural Leonesa (colista) la brecha se ampliaría hasta los seis puntos más el golaverage con respecto a la Unión Deportiva Las Palmas. Una distancia que parece infranqueable para un equipo que va a tirones: recorta primero, se descuelga después. El Sporting es noveno; esa es, visto lo visto, su capacidad hasta la fecha.
El equipo gijonés repitió ante la Unión Deportiva el mismo esquema y el mismo patrón que ante el Castellón. Mantuvo Borja Jiménez, sorprendentemente, la defensa de tres centrales con dos carrileros. La única novedad fue el retorno de César Gelabert, que tras cumplir su sanción fue el sustituto del lesionado Ferrari. Pasó el Sporting a jugar con delantero rotatorio: a veces la referencia era Otero, otras Dubasin, otras Gelabert. Las tareas se diluían.
Le había gustado a Jiménez ese planteamiento frente al Castellón, el que el viernes había definido como "posiblemente el mejor partido de la temporada", a pesar de la horrorosa primera parte que hizo el equipo ese día. Otra cosa fue la reacción del equipo a raíz del gol de Otero, el de Ferrari nada más empezar la segunda parte y la expulsión del jugador de Castellón que abrió la puerta a la goleada. La reacción fue espectacular y el resultado maravilloso, pero obviar en el análisis futbolístico el baño que el Castellón le metió al Sporting durante casi 40 minutos enturbia el análisis.
Como ante el Castellón, el Sporting volvió a tirar la primera parte en el Estadio de Gran Canaria. Las Palmas le pasó por encima a un equipo superado en mediocampo, en el que Cristian Joel fue el mejor (bien por el cubano, mala señal para el equipo) y que hasta la segunda parte no fue capaz de generar verdadero peligro. Hubo reacción al final, igual que la semana anterior, pero esta vez fue insuficiente. El portero del rival también juega; mismo argumento que podrá utilizar Las Palmas para justificar no haber ganado el partido más holgadamente.
Se quejaba amargamente Borja Jiménez del, a su juicio, escaso tiempo añadido que había concedido el árbitro, como si tres minutos más hubieran garantizado el empate del Sporting (que, aún así, sería un resultado insuficiente). Luego pasó a disculparse y responsabilizarse de la mala primera parte de su equipo. El orden de los argumentos también importa.
Las cuentas vuelven a descuadrarse. Toca remar en el partido frente al Dépor, marcado por el anunciado plante de un sector de la afición, harta de estar harta y de que Orlegi, siguiendo la tradición de los Fernández, solo la reclame para poner dinero, recibiendo poco a cambio. La remontadona sigue siendo matemáticamente posible, pero ni el ambiente ni la dinámica del equipo invitan a pensar que la hazaña necesaria sea factible.

David González
Vinculado a SER Gijón desde 1998. Director de SER Deportivos Gijón y voz de los partidos del Sporting...




