El Sporting no se da por vencido y cumple ante la Real B (1-0)
Los rojiblancos, muy superiores, quedan a ocho puntos del playoff tras un partido que se decidió con un gol de Gaspar Campos

Celebración del gol de Gaspar a la Real Sociedad B. / LaLiga

Gijón
El Sporting se resiste a descolgarse definitivamente de la lucha por el playoff. Aunque los ocho puntos que, tras ganarle a la Real Sociedad B, le separan del cuarto, el quinto, el sexto y el séptimo son una distancia muy grande para el poco margen que queda de competición, el triunfo en El Molinón le permite reducirla a un solo dígito y mantener un hilo de ilusión, que solo seguirá presente si el Sporting es capaz de hacer algo que lleva mucho tiempo sin hacer: encadenar varios resultados positivos seguidos. Y, para eso, tendrá que tener más acierto que el que tuvo este lunes, sin necesitar una docena de ocasiones para marcar un solo gol, pese a su dominio del partido. Por eso el partido peligró hasta el último minuto del descuento, cuando Pablo Vázquez estuvo a punto de marcar un autogol o hasta la última parada de Yáñez. Pero, al final, prueba superada.
¿Qué hubiera pasado si Borja Jiménez hubiera cogido a este equipo desde la primera jornada? ¿Y si hubiera tenido un delantero que fuera alternativa a Juan Otero desde el principio o si, al menos, no se hubiera lesionado Andrés Ferrari en este gafado reciente mercado de invierno? Nunca lo sabremos, pero seguramente la situación era más favorable a un equipo que está demostrando, en los últimos partidos, que es capaz de jugar bien al fútbol, aunque siga pecando de un notable falta de puntería. Ante la Real Sociedad B le sirvió con un gol, el de Gaspar Campos; frente a rivales de más entidad, con eso no le ha bastado.
El Sporting se ha chocado muchas veces esta temporada con los porteros rivales, a los que ha hecho internacionales. Esta vez parecía que el Sanse jugaba con cinco porteros. Arana era el que llevaba guantes, y el que le amargó toda la primera parte al Sporting, con sendos paradones a Gaspar Campos y otro a un remate de cabeza de Pablo Vázquez. Pero luego los jugadores de campo del filial txuriurdin se turnaban para evitar el gol del Sporting, con varios despejes incluso sobre la línea de gol.
Ese trabajo colectivo del Sanse no evitó que el Sporting marcara dos veces. Primero lo hizo Guille Rosas, que consiguió lo que no lograban sus compañeros de ataque: plantarse en el área y batir a Arana, picando el balón por encima del guardameta. Pero el árbitro Germán Cid quiso su particular cuota de protagonismo y apreció falta en una ligerísimo toque del canterano sobre un defensa, que pareció caer desmayado al sentir el aliento de Guille. Polémica servida: Guille se llevaba las manos a la cabeza, Borja Jiménez no daba crédito y El Molinón bramaba.
Se volvió a poner las pilas el Sporting en la recta final de la primera parte. Otra vez un saque de esquina, otra vez el remate de cabeza de Pablo Vázquez... Y otra vez Arana, que en esta ocasión respondió con una mano prodigiosa abajo.
Tuvo que ser justo sobre la bocina, exactamente cuando se cumplía el minuto 45, cuando por fin el dominio del Sporting se materializara. Guille Rosas centró desde línea de fondo y Gaspar Campos remató cruzado, engañando a Arana y haciendo, por fin, justicia.
Tuvo Dubasin la posibilidad de ampliar diferencias asistido por Dubasin en un contragolpe, pero Eceizabarrena evitó el gol yendo al suelo. Y lo intentó con un disparo lejano Guille Rosas, aprovechando el rechace de un córner, pero se le fue centrado y Arana pudo detenerlo. Y Juan Otero, que se desesperó cuando vio cómo la zaga sacaba otro remate suyo de cabeza cuando ya se colaba. Pasaban los minutos y el Sporting, aunque controlaba la situación, no conseguía el gol de la tranquilidad. El partido se alargó de más por otro nuevo susto en la grada (esta vez, afortunadamente, sin consecuencias). El equipo acabó defendiendo en su propia área, con cambios defensivos por parte de Borja Jiménez. Y el mayor agobio llegó en el último minuto del añadido, con un despeje de Pablo Vázquez para corregir un balón que Curbelo dejó en zona de peligro y que a punto estuvo de acabar en autogol.
No hubo tiempo para más. El Sporting se llevó una victoria obligada para seguir teniendo alguna aspiración, por remota que sea, de jugar el playoff. Sin grandes aspavientos, pero satisfecha con el esfuerzo del equipo y tras haber dejado patente una vez más el descontento con la propiedad, se marchó a descansar la afición del Sporting, que volverá a arropar al equipo en Burgos valorando si su equipo todavía es capaz de protagonizar una hazaña.

David González
Vinculado a SER Gijón desde 1998. Director de SER Deportivos Gijón y voz de los partidos del Sporting...




