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Una vida en 'blanc i blau'

Annis Abraham llegó hace catorce años a Mallorca. Desde ese entonces no se separa de su Atlético Baleares

Annis Abraham y Steven Russell posan con su nuevo carnet de abonado

Mallorca

Esta mañana de martes, las oficinas del Atlético Baleares han estado ajetreadas tratando de atender el flujo continuo de aficionados balearicos que han acudido a renovar el carnet. De entre todos ellos, destacan dos galeses, de los cuales uno de ellos porta un taco con más de diez carnets antiguos del club. Ese hombre es Annis Abraham que viene acompañado de su amigo Steven Russell. Abraham hace más de diez años que es socio del Baleares y ha contagiado su locura a su amigo Steven que cumple su cuarto año seguido como abonado.

14 años de pasión

Este amor de Abraham se forja como los más duraderos, de forma fortuita. Un día, hace ya catorce años, Abraham estaba como muchos compatriotas, disfrutando de unas vacaciones en la isla y decidió acudir al antiguo Estadi Balear. Allí, los más curiosos se acercaron a preguntarle y rápidamente lo adoptaron como uno de los suyos. Abraham se enamoró. Él confiesa que se sintió integrado desde el primer día a una parroquia a la que, con el paso del tiempo, comenzó a serle más y más fiel.

Desde ese momento, Abraham viaja cada año para ver a su 'Atlètic' siempre que puede. Cuenta con orgullo que ha estado en los cuatro estadios diferentes en los que ha jugado el equipo en los últimos años. Primero, se enganchó del aroma del antiguo Estadi y sus asientos de piedra. Siguió siendo fiel seguidor cuando el equipo se tuvo que mover a Calvià, momento en el que, entre risas, confiesa que para él era "lo más cómodo ya que estaba más cerca de mi casa". Sin embargo siempre sintió que ese estadio se les quedaba pequeño y que tenían que volver a casa. Los blanquiazules volvieron a Son Malferit y por último, al ya renovado Estadi Balear. Su expresión se torna ambigua cuando habla del nuevo Estadi Balear, esa expresión del que sabe que el cambio es para crecer pero, del que a su vez, añora el pasado de un estadio en el que comenzó su historia de amor.

ABRAHAM HABLA DE SUS INICIOS COMO BALEARICO

Ambos admiten que lo suyo no son las grandes ligas. No les van los fuegos artificiales de la Premier League y es por eso que cuando llegaron aquí tampoco buscaron un equipo potente de La Liga. Para ellos, el fútbol es de los modestos y trata de hacer comunidad y sentirse como en familia. En los años que llevan aquí han hecho "muchos amigos gracias al Baleares".

Nada al rojo

Incluso han querido acordarse del Mallorca, el eterno rival, del que dicen que es un club muy "frío". Serán cosas del destino porque la animadversión de Abraham hacia el color rojo se traslada a una anécdota que vivió con su otro club, el Cardiff City, del cual también es ferviente seguidor. Cuenta que en 2012, un empresario extranjero cambió los tradicionales colores azul y blanco del conjunto galés por el color rojo, en una campaña de marketing. Los aficionados se indignaron y se creó un clima convulso dentro del club que terminó en el descenso en 2016 del conjunto galés a la segunda categoría. Desde ese entonces le tiene "fobia" al rojo.

Más allá de todo, los dos amigos están bien informados de la situación actual del equipo y han lanzado un pequeño palo a la plantilla del año pasado, de la que dicen que no tenían "corazón" y por ello creen que el club debe apostar por jugadores locales y de la cantera. Sin embargo, la ilusión de una nueva temporada se desprende de los ojos de Abraham que confiesa estar subido en la 'Tatoneta'. "Yo confío mucho en Tato, es un entrenador que es de aquí y que quiere al club. No podemos tener cuatro entrenadores en un año, debemos apostar por 'Tato' hasta el final de la temporada e ir a muerte con él".