1-0. La UD Ibiza merece más en Tarragona, pero paga su falta de acierto
Mal primer tiempo celeste y gran reacción tras el descanso

Once inicial celeste / UD Ibiza

Ibiza
La UD Ibiza ha visto frenada su escalada tras un partido con dos caras en Tarragona. Una decepcionante, en el primer tiempo en el que no ha tenido juego individual ni colectivo y ha encajado un gol de chiste a los 35 minutos. La otra excelente, tras el descanso, con un dominio claro y generando ocasiones muy claras, pero esta vez no ha tenido acierto ante el marco rival y eso que las ha tenido de todos los colores. El larguero y el portero local, Rebollo, han impedido que los ibicencos igualaran o remontaran el choque.
En el cómputo global, la UD ha merecido con mínimo el empate y tampoco hubiera sido injusto que se llevara los tres puntos por el baño a su rival en el segundo acto. Un paso atrás, aunque hay que seguir creyendo viendo la buena reacción que ha tenido tras el descanso.
El choque se ha acabado decidiendo por un tanto de carambola, de los que se ven muy pocas veces en un partido de fútbol. Un despeje del portero Ramón Juan desde fuera del área ha golpeado en Jaume Jardí y la pelota ha llegado mansamente al fondo de la portería.
El tanto afortunado ponía por delante al conjunto catalán que con un fútbol atropellado y poco preciso fue el único que buscó la portería rival en los primeros 45 minutos. La UD no disparó una sola vez a puerta en la primera parte ni fue capaz de crear una sola ocasión de gol.
Entre lesiones, sanciones y asuntos personales, el técnico, Miguel Álvarez tuvo que mover el equipo inicial que también le había funcionado en las dos últimas jornadas. Sofiane ocupada el puesto del lesionado Davo como nueve, Valls la del sancionado David García como ancla y Sergio Díez la de Unai Medina en el lateral derecho. Acordarse de los que no están no es una buena señal, pero las ausencias del delantero y del pivote se han notado demasiado. Sofiane es una rémora ofensiva y Valls no ha conseguido hacerse con el mando del encuentro en los primeros 45 minutos, aunque ha estado mucho mejor en el segundo tiempo.
Pero nadie ha estado acertado en el primer tiempo, excepto los zagueros que si estuvieron sólidos, con errores constantes en las entregas a la hora de darle salida al balón, sin tener nunca el control del partido y sin ponerle la pausa necesaria al ímpetu del Nàstic que, necesitado de puntos tras cuatro derrotas seguidas, iba al límite en cada acción y dominaba todos los duelos individuales.
No es que el conjunto local tuviera mucha claridad en su juego y tampoco estaba muy certero en los metros finales, pero con su intensidad y presionando muy arriba maniató el juego ibicenco.
El Nàstic ha generado una acción clara a balón parado, con un lanzamiento de falta que primero rechazó Ramón Juan y el posterior remate de Jiménez se fue alto.
Después, llegó el tanto afortunado local que le permitió irse al descanso con ventaja.
Las cosas fueron muy diferentes en la reanudación. Nada más arrancar la segunda parte, Bebé ya estuvo cerca del empate que salvó Rebollo y de inmediato lo probó Valls sin encontrar portería. Era el inicio de un bombardeo ibicenco que no tuvo premio, aunque generó ocasiones de todo tipo y atropelló a un Nàstic que solo se defendió y al que la diosa fortuna le echó una mano.
La suerte catalana contrastó con el infortunio visitante que se cansó de pisar el área rival, con verticalidad en su fútbol, dominando con claridad y desperdiciando ocasiones. El fútbol no entiende de justicia y eso es lo que explica que pese a la gran segunda parte, con nueve remates, y siete saques de esquina forzados, la UD regrese de vacío.
Álvarez quitó de campo en el ecuador del segundo tiempo al inoperante Sofianne y a Del Olmo, que tampoco terminaba de engancharse al encuentro para dar entrada a Svensson y a Nskula. Con ellos mejoró el caudal ofensivo del equipo, pero seguía la falta de puntería. Svensson no estuvo certero en una ocasión muy clara y después Fran Castillo, con toda la portería para él, disparo alto.
Había que frotarse los ojos para ver el partido, el dominio total del Ibiza y que no llegara el empate, a pesar de su clara superioridad, llegando desde los extremos, poniendo centros al área que no se materializaban por algún mal control y cuando había remate, no era certero.
No hubo manera y el último minuto del encuentro ya en pleno descuento ilustró mejor el infortunio celeste. Primero Fran Castillo solo delante de Rebollo vio como el portero rechazaba su remate y en el saque de esquina posterior, un zapatazo de Bebé desde fuera del área se estrelló en el larguero con el portero del Nàstic batido.
No era el día, pero este es el camino. No todas las jornadas se fallaran todas las ocasiones como ha ocurrido este sábado.

Joan Tur
Redactor Radio Ibiza SER y jefe de SER Deportivos Ibiza. Desde la década de los 90 en la cadena. ...




