Catalina Socias, marjalera de Sa Pobla: "Ben prest, anàvem a sa Plaça a esperar que els amos vinguessin a cercar a la gent per anar a fer feina"
Nueva edición de 'Retalls d'una vida' sobre el pasado marjaler de la localidad

'Retalls d'una vida' Catalina Socias
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Palma
Catalina Socias nació el año 1937 en Sa Pobla, municipio dónde ha vivido toda su vida. Nos recibe en su casa. Está sentada en el salón con una luz tenue y la radio de fondo, acompañándola. Acomodada en una butaca con la mesa-camilla delante y la estufa debajo en marcha.
A este oficio dedicó toda su vida, de los 12 hasta los 55 años. Catalina es una de las marjaleras que hubo en Sa Pobla. La mayoría de la población de esa época en Sa Pobla se dedicaban a trabajar el campo. Ella nació un año después de que comenzara la guerra civil española.
En su casa nunca pasaron hambre porque cultivaban sus alimentos, pero siempre fueron muy justos de dinero. La familia creció hasta los 9 hermanos. 5 dedicaron su vida a marjal, los otros 4 no. Comenzaron en el oficio para ayudar a sus padres.
En ese momento, Catalina tenía 12 años. Nos cuenta que, por aquella época, los ricos tenían la propiedad de los campos y los pobres trabajaban la tierra.
Aunque la mayoría eran de Sa Pobla, también venían trabajadores de otras partes: de Campanet y de Muro. Un oficio que Catalina describe como muy duro.
Más tarde, con la mecanización todo se facilitó. Las marjaleres amenizaban sus jornadas con canciones. Estuvo escolarizada durante unos años, pero tener que ir a trabajar hacía que luego fuera más atrasada en los estudios que sus compañeras de clase y eso le hizo tomar la decisión de dejar los estudios.
Y una vez terminaba las jornadas en el campo, el día seguía con las tareas del hogar. Catalina se casó a los 20 años, y a los 9 meses ya tuvo su primer hijo. Y nueve meses más tarde, tuvo el segundo.
Una vida dedicada al campo. Cuando su marido se puso enfermo, lo dejaron y ella entró a trabajar en un hotel de camarera de piso en el puerto de Alcúdia.
El testimonio de Catalina nos habla del pasado marjaler de Sa Pobla, en el que ellas y sus maridos trabajaban la tierra de este municipio. Un trabajo duro, de muchas horas al sol, pero que también les permitió ayudar primero a sus familias en tiempos en los que hubo mucha hambre por los estragos de la guerra. Y después, les dio de comer a ellos y a sus hijos. Una época que ahora está en sus recuerdos y que Catalina nos ha regalado con este reportaje.




