Medio centenar policías toman la antigua prisión de Palma para rebajar la inseguridad
Los agentes han entrado por la puerta principal de la prisión a las ocho de esta mañana y han practicado alrededor de 170 identificaciones de los residentes


Palma
Medio centenar de agentes de la Policía Nacional y Local han tomado esta mañana la antigua prisión de Palma en la que viven alrededor de 200 personas. Los agentes han entrado por la puerta principal de la prisión a las ocho de esta mañana y han practicado alrededor de 170 identificaciones de los residentes. Una actuación que llega apenas 48 horas antes de la manifestación convocada por los vecinos del barrio para reclamar soluciones a la ocupación de la prisión y exigir seguridad, respeto y civismo.
Fuentes de la Policía Nacional han explicado que el operativo se ha desarrollado de forma conjunta con la Policía Local de Palma motivado por razones de seguridad ciudadana. En ella han participado miembros de la Unidad de Prevención y Reacción, del Grupo Operativo de Respuesta, de la brigada de Extranjería y de la de Información.
En las últimas semanas se han incrementado las quejas por pequeños robos en vehículos, por problemas entre los usuarios de la prisión y por denuncias por consumo de drogas y uso de armas. La Policía Nacional ha desplegado varias unidades operativas que han ido identificando uno a uno a los moradores de la cárcel, a los que no han permitido regresar hasta que han terminado con las identificaciones pasadas las once de la mañana. El operativo se ha saldado con una persona detenida.
La prisión de Palma continúa siendo el principal refugio de muchas personas que no tienen otro lugar al que ir. Entre kilos de basura acumulada por prácticamente todos los rincones de lugar conviven personas de diferentes nacionalidades con el mismo problema común: no tienen otro lugar al que ir.
Una de ellas es Aurora Ballester. Lleva cuatro años viviendo en la cárcel y ha logrado hacerse un pequeño hueco en uno de los módulos de la zona más cercana a la vía de cintura. Convive con su marido en una pequeña estancia a la que han puesto una puerta para evitar robos. Cuenta que la policía le ha despertado a las ocho de la mañana pidiéndole la identificación. Un residente que prefiere no dar su nombre explica que lleva dos meses viviendo en la antigua cárcel. Tiene 55 años y no tiene otro lugar al que ir porque está en paro. "Por lo menos aquí no me mojo" ha señalado.
Gemma González lleva cuatro meses viviendo en la prisión. Se vino de Palma a Ibiza para asistir a su marido que cumple condena. Por el momento, dice, no ha tenido problemas y mantiene su trabajo de limpiadora. Cuenta que hay que tener cuidado con algunos grupos de personas que intentar hacer daño al resto de residentes. La Policía ha abandonado la prisión pasadas las once de la mañana. Los residentes han vuelto a entrar, con la incertidumbre sobre un posible desalojo en el horizonte.




