Es Coach la SER y el efecto de montarte una película
Bernat Fortuny y Carola Lamberti nos hablan de cuando vivimos en nuestra propia realidad

Es Coach la SER. Cuando te montas una película tú mismo
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Maó
En ocasiones, una persona construye una narrativa propia sobre su vida y su entorno que poco tiene que ver con la realidad. Popularmente se dice que “se monta una película”: interpreta los hechos de manera sesgada, selecciona aquello que confirma su visión y descarta lo que la contradice. No se trata necesariamente de una mentira consciente, sino de un mecanismo psicológico de protección que permite sostener una identidad, evitar el dolor o preservar una sensación de control.
¿De dónde viene?
Desde la mirada terapéutica, este fenómeno suele tener raíces profundas. Muchas personas han aprendido, a lo largo de su historia personal, que enfrentarse a la realidad resulta demasiado amenazante. La decepción, el rechazo, la inseguridad o el miedo al fracaso pueden llevarlas a crear un relato alternativo en el que se sienten más seguras, más valiosas o más justificadas. A veces, esa “película” sirve para explicar lo que duele; otras, para evitar asumir responsabilidades; y en ocasiones, para no reconocer carencias afectivas o límites personales.
Las consecuencias de montarte una película
Sin embargo, vivir de espaldas a la realidad tiene un precio. Cuando la distancia entre lo que se cree y lo que realmente ocurre se hace demasiado grande, aparecen conflictos en las relaciones, frustración, aislamiento y una sensación persistente de incomprensión. Quien vive atrapado en su propio relato puede sentirse víctima del mundo, incomprendido por los demás o permanentemente decepcionado. Paradójicamente, cuanto más se aferra a su versión de los hechos, más se aleja de las posibilidades reales de cambio y crecimiento.
Los vínculos con el entorno
Además, este mecanismo afecta a la calidad de los vínculos. La comunicación se vuelve defensiva, se interpretan las acciones ajenas como ataques personales y se pierde la capacidad de escuchar. Con el tiempo, la persona puede quedar encerrada en una burbuja emocional que refuerza su soledad y su rigidez mental.
Evitar caer en esta dinámica requiere, ante todo, valentía. La primera clave es desarrollar una actitud de autoobservación: preguntarse con honestidad hasta qué punto nuestras interpretaciones están basadas en hechos o en suposiciones. La segunda es cultivar la humildad emocional, aceptando que nuestra percepción no siempre es la única ni la más acertada. Escuchar a los demás, contrastar puntos de vista y tolerar la incomodidad de la duda son pasos fundamentales para salir de la propia “película”.
Por último, el acompañamiento terapéutico puede ser de gran ayuda. Un espacio seguro donde cuestionar creencias, revisar patrones y reconstruir la propia narrativa permite transformar la ficción defensiva en una comprensión más realista y compasiva de uno mismo y del mundo. Porque vivir en la verdad, aunque a veces resulte incómodo, es la única forma de construir relaciones auténticas y una identidad verdaderamente libre.
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Es Coach la SER. Cuando te montas una película tú mismo

Luis Soler
Desde los 14 años está en antena. Lo que empezó como un juego se convirtió en una pasión. Sus estudios...




