Se disparan las listas de espera en los talleres mecánicos de Baleares
Falta mano de obra, los coches son cada vez más viejos y muchos optan por arreglar porque no pueden permitirse comprar uno nuevo

F.J. Jimenez

Palma
Los talleres mecánicos de Baleares viven una situación de saturación nunca antes vista. Las listas de espera se han disparado en los últimos años y, en algunos casos, pueden alcanzar hasta cuatro meses. Junto a la falta de mano de obra profesional, hay que sumar el envejecimiento del parque automovilístico y también que los coches nuevos son más difíciles de arreglar.
Además, son cada vez más las personas que prefieren pagar por una reparación de varios miles de euros porque no pueden permitirse la compra de un vehículo nuevo.
Son muchas las causas de este cuello de botella. Así lo asegura el vicepresidente de la patronal de talleres, ABERAN, Joan Sureda. Dice que el principal problema es la falta de mano de obra. No hay relevo generacional; cada vez hay menos jóvenes interesados en formarse. Lo que provoca que antes la espera podía ser de una o dos semanas; ahora muchos talleres ya trabajan con plazos de entre 15 y 30 días, y en el caso de chapa y pintura, incluso de varios meses.
Otro de los factores es el envejecimiento del parque automovilístico. Los coches son cada vez más antiguos y necesitan más arreglos, pero además, los vehículos modernos necesitan de más tiempo para su reparación. Los motores diésel son los que tienen más problemas, y los eléctricos son los que menos.
El encarecimiento de los coches nuevos hace que cada vez más personas opten por reparar sus vehículos en lugar de sustituirlos. Explica que hace años, con una avería de 2.000 o 3.000 euros, muchos coches iban al desguace. Ahora se invierten 3.000 o 4.000 euros para alargar su vida útil.
Desde el sector aseguran que, por norma general, en un coche bien cuidado, si la reparación cuesta menos de la mitad del valor del mercado, entonces merece la pena arreglarlo.
Otro factor que también aumenta el tiempo de las citas es que el volumen de trabajo se ha incrementado, pero el número de talleres va en descenso porque no existe un relevo generacional. No hay nuevos talleres que abran y en los últimos años se han ido cerrando por jubilaciones.




