Así se prepara el espectáculo antes de subir el telón en el Teatre Principal de Palma
Técnicos, artistas y acomodadores coordinan un engranaje invisible para que cada función no tenga margen de error

Reportaje Teatre Principal (12/04/2026)
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Palma
El telón aún no se ha levantado, pero dentro del Teatre Principal de Palma todo está ya en marcha. Antes de que el público ocupe sus butacas, hay un engranaje invisible que no se detiene: técnicos, acomodadores, músicos, maquillaje, sonido e iluminación trabajan entre bambalinas para que cada función salga perfecta. Nos hemos colado detrás del escenario para conocer cómo son las horas antes de cualquier espectáculo.


El equipo técnico ultima los preparativos de un concierto lírico. Sobre el escenario se instala la concha acústica, una estructura de madera que permite proyectar el sonido natural hacia la sala. El objetivo es reforzar la acústica sin necesidad de amplificación con altavoces.


El jefe de escenario, Josep Maroto, explica que cada jornada comienza con la comprobación de todos los equipos y ajustes de luz y sonido. Un trabajo minucioso que, en el caso de las grandes producciones, implica coordinar hasta 49 barras motorizadas que permiten mover escenografía, iluminación y telones al ritmo de la música.


El teatro cuenta con tecnología avanzada instalada, que permite crear espectáculos de gran formato, especialmente en ópera, donde los cambios de escena son constantes y complejos.


Mientras tanto, en camerinos, Mery, de Nacher Estilismes, el equipo de maquillaje y peluquería prepara a los artistas. Su misión: conseguir un acabado natural que resista las horas de función y la intensidad de los focos.


En la cabina técnica, sonido y audiovisuales afinan los últimos detalles. La infraestructura permite trabajar con decenas de canales y adaptarse a las necesidades de cada espectáculo.
Tòfol Sbert, técnico de sonido, y Joan Toni Terrassa, de iluminación, dejan todo listo para que no haya margen de error durante la función.


En la sala, los acomodadores ultiman la organización del público.
Son la cara visible antes de que empiece el espectáculo y los encargados de garantizar que todo fluya con normalidad.


Porque cuando se apagan las luces y comienza la función, todo debe estar perfectamente sincronizado. Un trabajo invisible para el espectador para que la magia del teatro cobre vida.






