El sector primario lamenta que no está repercutiendo la obligación de los hoteles de ofrecer producto local a los turistas
La Ley Turística de 2022 obliga a contar con un 3-5 por ciento de cuota. El Consell de Mallorca asegura que se cumple, pero admite que se podría controlar más y mejor

Promoción del producto de Balears. / Cadena SER

Palma
La oferta de producto local de los hoteles de Mallorca no repercute en el sector primario de la isla. Es lo que denuncia Cooperatives Agro-alimentàries de las Illes Balears, que la pagesía de la isla no nota la obligatoriedad de que cada establecimiento cuente con entre un tres y un cinco por ciento de producto local en su oferta gastronómica.
Tras casi cuatro años que lleva en vigor la Ley Turística, admiten que los resultados son mejorables a nivel de de efectividad, de cuota y de control.
La presidenta, Jerónima Bonafé, lamenta que tampoco se ha terminado de entender el concepto de producto local ni en los hoteles ni en la administración, ya que existe una trazabilidad que, sospecha, no se sigue correctamente. Es una ley regional que, sin embargo, fiscalizan los consells insulares, algo que no termina de entender.
De momento, según el conseller insular de Turismo, Guillem Ginard, solo está sobre la mesa la formación del cuerpo de inspectores en materia de producto local mediante unos cursos que imparte la Conselleria d'Agricultura y que, apunta, volverían a retomarse este próximo mes de mayo.
Aquí se identifican dos problemas; el primero, y con esto admite la queja de Bonafé, es que estamos hablando de personal de turismo, sin formación en agricultura, sanidad o gastronomía.
El segundo es de recursos humanos. Si bien el número de inspectores ha crecido en los últimos años, y Ginard espera seguir sumando efectivos, acepta que da para lo que da, y es que es la misma plantilla encargada de visitar y sancionar la oferta ilegal de alojamientos.
En cuanto a las inspecciones a hoteles para comprobar que se oferta ese producto local, el sector primario siempre ha tenido la sospecha de que no se llevan a cabo las suficientes o, directamente, que ni se hacen.
Ginard lo desmiente, explica que el año pasado se superó el centenar y, además, con óptimos resultados, con la práctica totalidad superando el mínimo. El problema, además de la falta de inspectores, señala, es que una visita puntual no te da la visión global de la actividad del hotel durante un año.
Resta importancia Bonafé a ese número de visitas si no hay una radiografía completa de las que se podrían hacer. El principal objetivo, dice, es encontrar una fórmula correcta para controlar que ese producto absolutamente local llega a los alojamientos. Una vez solucionado, habría que hablar de aumentar la obligatoriedad del tres y del cinco por ciento a un diez.

Sergio Zabala
Madrid, 1992. Se graduó en Periodismo por la Universidad de Málaga. Su primer contacto con la profesión...




