Sobre el relevo nacionalista en el Congreso
El Enfoque de Francisco Pomares

Santa Cruz de Tenerife
La relación de amor-odio entre Nueva Canarias y Coalición a cuenta de su escaño time-sharing en el Congreso, a veces recuerda escenas de La guerra de los Rose y otras a Una noche en la ópera, de los hermanos Marx, por eso de no ponerse de acuerdo ni en que la parte contratante de la primera parte será considerada la parte contratante de la primera parte. Nueva Canarias dice asumir el acuerdo de relevo, transcurridos dos años y medio desde el inicio de la legislatura, según lo que se firmó con Coalición, estableciendo que el diputado Quevedo dejaría el escaño a María Fernández.
Ahora se ha liado entre las dos formaciones nacionalistas, porque no se ponen de acuerdo en cuándo comienza la legislatura. Coalición considera que la legislatura comienza el día en que se constituyó el Parlamento, y Nueva Canarias cree que no, que la legislatura empieza a contar un mes y medio más tarde, después de que Pedro Sánchez consigue ser elegido presidente.
Es la de Nueva Canarias una interpretación un pelo forzada: por ejemplo, implica que la XIII legislatura nunca existió, porque en ella no llegó a producirse nunca la elección del Presidente. El tiempo que va de mayo a diciembre de 2019, no fue entonces una legislatura (aunque chiquitita, eso sí), sino un limbo. Nueva Canarias quiere que la primera parte del acuerdo dure un mes y pico más allá del vencimiento el 3 de junio, hasta el 7 de julio, con el Congreso ya en período inhábil. Es tan obvio que lo que pretenden es que Quevedo agote hasta el último minuto la temporada, que estarían dispuestos incluso a ceder unos días e irse un poco antes, el 30 de junio, último día hábil antes de las vacaciones del verano. Con eso lograrían ganarle a Coalición hasta tres meses sobre lo que refleja el acuerdo para presentarse juntos a las elecciones y garantizar así el sacar un diputado. Pero si Coalición acepta la oferta-trampa de Quevedo, la candidata Fernández no se incorporaría efectivamente hasta el primer pleno del próximo periodo de sesiones, en septiembre, cuando podría por fin tomar posesión jurando o prometiendo ante el pleno -cuestión preceptiva para disfrutar de los derechos parlamentarios- y contar con sus prerrogativas y canonjías. ¿Ocurrirá así? Se admiten apuestas.




