Viajar gratis, ¿un lujo o necesidad?
La gratuidad de las guaguas para los usuarios habituales ha supuesto incrementos significativos en la utilización del transporte público. Es la prueba más palpable de que los incentivos funcionan en movilidad, y que corresponde a los Gobiernos arbitrar más medidas de este tipo para dar respuesta a uno de los problemas más graves de los grandes nucleos urbanos.
Y es que vivir en ciudades colapsadas, en las que trasladarnos de un punta a otra lleva horas de atascos, nos resta calidad de vida. Además de la pérdida de tiempo que conlleva, las tensiones y cansancios en la carretera repercuten en nuestra vida personal y profesional.
Ampliar los supuestos para el acceso gratis a las guaguas tiene por tanto lógica, si se quiere lograr que cada vez más ciudadanos opten por el transporte público frente al coche particular. Aumentando a un tiempo las paradas y frecuencias del servicio. Toda inversión en este sentido es poca, por la salud del planeta y por la nuestra.