La Base Naval: nada que celebrar
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Hace 75 años, cuando se ocupó militarmente la Base Naval, vivíamos en el franquismo. Nada más llegar la Democracia, instituciones y sociedad hemos reclamado, sin éxito, su cesión para uso ciudadano.
Ha habido en ese sentido pronuncimientos en plenos municipales, en el Parlamento de Canarias y en el Congreso y los Diputados. Se han abierto, sin éxito, negociaciones con el Ministerio de Defensa en diversas etapas políticas. Todo para nada.
La máxima autoridad de la Base, en un clamoroso desprecio a esta reivindicación histórica de la ciudad, ha conmemorado la ocupación con desfiles y conferencias de autobombo. Sacando pecho incluso de las 700 personas que viven en este enclave privilegiado, que rompe la posibilidad de reordenar la capital grancanaria para afrontar los desafíos del siglo XXI.
Pero no nos confundamos, la culpa de que ni nos oigan no es de los militares. La culpa es nuestra. De una sociedad apática y de un Ayuntamiento sin valentía, que se conforma con las migajas que ofrece el Ministerio de Defensa: un retranqueo que además no termina de ejecutarse.
La trampa ha sido aceptar la lógica militar de que la Defensa de Canarias y la Base Naval son un binomio indisoluble. Como si no se pudieran defender las Islas, España y Europa desde otro enclave que no sea el corazón de la ciudad, que además carece de espacios de ocio.
Nada que celebrar por tanto: hace 75 años que perdimos una batalla que algún día habremos de ganar.

Marta Cantero
He trabajado en diversos medios de comunicación de las Islas, tanto en Gran Canaria como en Tenerife,...




